En medio de la crisis de salud, trabajadores de Mennar oran antes de atender a usuarios
Esta escena de fe se vive en una de las sedes de este despachador farmacéutico de Popayán.
En medio de la profunda crisis del sistema de salud colombiano, se presentan escenas de esperanza, amor y fe, como sucedió en una de las sedes del Dispensario de Mennar de la ciudad de Popayán, donde los usuarios de la Nueva EPS reciben, en teoría, sus los fármacos recetados por sus médicos tratantes.
A eso de las 7:20 de la mañana de este lunes 19 de enero, y después de abrir las puertas de este dispensario, las trabajadoras que adelantan la entrega y despacho de los medicamentos oraron unidas ante de iniciar la titánica labor de atender a los usuarios de dicha entidad de salud.
“Padre santo, tú que eres el creador del cielo, de la tierra y de la vida, danos fortaleza para enfrentar esta jornada laboral, permítanos ser luz y esperanza para estos cientos de usuarios que debemos atender hoy…”, fueron las palabras la trabajadora que lideró el momento religioso, secundado por sus compañeras, quienes cerraron sus ojos al momento de ponerse la mano en el corazón al tener este momento de fe.
Y es que este momento religioso se presenta en medio del marcado ambiente de tensión que se vive en las cuatro sedes de la Mennar de la capital del Cauca, todo porque escasean los medicamentos, insumos y demás elementos farmacéuticos, de ahí que cientos y cientos de usuarios ahora reciben la respuesta de que queda pendiente la entrega o simplemente son notificados de que no hay.
“Oramos para poder fluir y prestar un buen servicio”, confiesa una empleada mientras va llamando a los usuarios, por lo general adultos mayores que, con las manos temblorosas, se acercan con las órdenes médicas a los diez cubículos que existen en esta sede para recibir sus medicamentos.
“Estoy desde las 4:00 de la mañana haciendo fila, me tocó traerme la cobija para poder resguardarme del frío, de esta forma logré estar en uno de los primeros lugares, para poder así recibir una parte de la droga, otras si me dan el pendiente”, dice Rosa Amalia Bastidas, abuela del barrio La Palmas que llegó en la madrugada de este lunes para así acceder a estos fármacos e ir superando los quebrantos de salud.
Por eso, y para poder cumplir con esta labor, ellas, las trabajadoras de Mennar oran siempre que inician la jornada laboral, más cuando no hay recursos para atender la gran demanda de pacientes, como bien le indicaron a los usuarios y los medicamentos deber ser entregados de forma equitativa, regulada y calculada para atender a un gran número usuarios de la Ciudad Blanca.