En Popayán, comunidad revive la Pasión de Cristo cargando una cruz construida con sus propias manos

Habitantes de la comuna cinco de Popayán se internan en zona rural para seleccionar los árboles con los que construirán la cruz del Viernes Santo.

En Popayán, comunidad revive la Pasión de Cristo cargando una cruz construida con sus propias manos

Los habitantes de la comuna cinco de Popayán viven literalmente la Pasión de Cristo gracias a una tradición que se ha mantenido durante 19 años y que involucra un profundo acto de fe y devoción.

Cada Semana Santa, los feligreses de la parroquia San Antonio de Padua se reúnen para cortar uno o varios árboles en la zona rural del barrio Los Sauces, con el propósito de construir la verdadera cruz que Jesús cargó durante el Viernes Santo. Esta tradición busca no solo rememorar un hecho histórico y religioso, sino también fortalecer la fe hacia el Padre Creador, haciendo tangible la experiencia del Vía Crucis.

La jornada comienza con la selección y tala de los árboles, un esfuerzo que recae principalmente en los hombres de la comunidad porque los troncos son pesados y requieren un trabajo conjunto para ser extraídos de la zona boscosa hasta la carretera. Este proceso es comparado por los propios feligreses con los 14 momentos clave de la Pasión, Muerte y Sepultura de Jesús, ya que implica un sacrificio físico que replica simbólicamente el camino hacia el Gólgota. La colaboración y la solidaridad están presentes en cada paso, mostrando cómo la fe une a esta comunidad en un acto de amor y respeto por sus raíces espirituales.

Una anécdota significativa ocurrió cuando, al terminar de cargar los troncos en la carretera, un pequeño transportador que pasaba por el lugar decidió ayudar a llevar los pesados maderos hasta las instalaciones de la parroquia, facilitando la labor y recordando a todos que “con las cosas de Dios nunca se está abandonado”. Las mujeres de la comunidad, vestidas con humildad y sencillez, acompañan la actividad ofreciendo aguapanela con limón a los esforzados hombres, emulando el apoyo que Jesús recibió en su camino. Esta interacción refleja la unión comunitaria y el compromiso compartido para honrar la memoria del Hijo de Dios.

Una vez en la parroquia, los troncos son ensamblados para formar la cruz que será cargada el Viernes Santo por todos los feligreses, quienes portan prendas típicas de jornaleros o trabajadores, simbolizando la identificación con el sacrificio cotidiano y la humildad de Jesús. Este acto ritual no solo representa un momento de reflexión espiritual, sino también de reafirmación de valores como la perseverancia, la solidaridad y el amor al prójimo.

En definitiva, la tradición de cortar árboles y construir la cruz en la comuna cinco de Popayán es mucho más que una práctica cultural; es una verdadera vivencia de la Pasión de Cristo que renueva cada año el compromiso de esta comunidad con su fe y con la memoria de su historia religiosa. A través de este trabajo conjunto, los habitantes reafirman que la enseñanza de Dios sigue más vigente que nunca, recordándoles que, aunque las cargas sean pesadas, siempre estarán unidos para sostenerlas con esperanza y devoción.