Esneider Alejandro Pineda Olarte, el soldado quilichagüeño que murió en un ataque de las disidencias de las Farc de alias Calarcá

Los soldados realizaban una maniobra para retirar un artefacto explosivo improvisado que, al parecer, habría sido instalado por alias Primo Gay. Gobernador de Antioquia recordó recompensa por la captura del delincuente

Esneider Alejandro Pineda Olarte, el soldado quilichagüeño que murió en un ataque de las disidencias de las Farc de alias Calarcá



Un militar colombiano murió y dos más resultaron lesionados este jueves 28 de agosto en el departamento de Antioquia, en medio de un enfrentamiento contra una disidencia de las Farc que la semana pasada derribó en esa región un helicóptero, hecho en el que fallecieron 13 policías.

Los integrantes de la Séptima División del Ejército realizaban una «maniobra para desactivar y retirar un artefacto explosivo improvisado que, al parecer, instalado por alias Primo Gay» del Frente 36 del grupo armado en mención, en una carretera del municipio de San Andrés de Cuerquía, cuando fueron atacados por los insurgentes, informaron los integrantes de dicha institución en un comunicado.

«Inmediatamente, se inició un combate contra integrantes de este grupo criminal. En este hecho fue asesinado el soldado profesional Esneider Alejandro Pineda Olarte (…) y otros dos soldados profesionales resultaron heridos», agregó la información.

Los uniformados fueron atendidos en el lugar del combate y luego fueron trasladados al hospital de San Andrés de Cuerquía, donde fueron estabilizados antes de ser llevados a Medellín, capital departamental de Antioquia.

Al Frente 36 del Estado Mayor de los Bloques y los Frentes (EMBF), una disidencia liderada por alias Calarcá Córdoba, quien actualmente negocia la paz con el Gobierno de Gustavo Petro. A este grupo delictivo se le atribuye también el ataque del jueves de la semana pasada contra el helicóptero.

Aunque en un primer momento se habló del uso de drones para derribar la aeronave, el presidente colombiano, Gustavo Petro, aclaró el sábado que en realidad se trató de una «trampa» previamente instalada en el terreno donde el helicóptero aterrizó en Amalfi, en el departamento de Antioquia, el jueves de la semana pasada.

El lugar, explicó, «ya había sido acondicionado desde días antes, quizás meses, con cilindros de explosivos enterrados bajo un metro en el subsuelo».

«Es probable que los atacantes del narco podían presuponer que un helicóptero aterrizaría allí, o podían interceptar las comunicaciones de la unidad policial», añadió el presidente, al detallar que las cargas estallaron cuando los policías comenzaban a evacuar.