Estela de Carlotto: medio siglo de memoria, lucha y la búsqueda que no termina

A sus 95 años de edad, esta lidersa continúa al frente de la búsqueda de los niños apropiados durante la dictadura en Argentina

Estela de Carlotto: medio siglo de memoria, lucha y la búsqueda que no termina

Estela de Carlotto: medio siglo de memoria, lucha y la búsqueda que no termina
A sus 95 años de edad, Estela Barnes de Carlotto se mantiene como uno de los símbolos más potentes de la resistencia frente a los crímenes de la última dictadura militar en Argentina. Su historia, atravesada por la pérdida, la búsqueda y la persistencia, es también la historia de miles de familias que aún reclaman verdad y justicia.

Su vida dio un giro abrupto el 26 de noviembre de 1977, en plena dictadura instaurada tras el Golpe de Estado en Argentina de 1976. Ese día, su hija Laura, embarazada de dos meses y medio, fue secuestrada por fuerzas represivas. Hasta entonces, De Carlotto llevaba una vida tranquila como directora de escuela en La Plata. A partir de ese momento, todo cambió.

Dejó atrás su rutina cotidiana y se sumó a la lucha de un grupo de mujeres que comenzaba a organizarse en medio del terror: las Abuelas de Plaza de Mayo. Desde entonces, su vida ha estado marcada por la búsqueda de los bebés nacidos en cautiverio y apropiados ilegalmente por el régimen militar. Desde 1989, De Carlotto preside esta organización, que ha logrado convertir el dolor en una causa de alcance mundial.

A cinco décadas del golpe, el balance es tan contundente como incompleto: 140 nietos han recuperado su identidad, pero cerca de 300 aún permanecen desaparecidos. “Jamás pensamos que nuestra búsqueda iba a ser para siempre”, reconoce De Carlotto, en una reflexión que sintetiza décadas de lucha ininterrumpida.

En los primeros años, la búsqueda fue precaria, casi artesanal. Las abuelas recorrían barrios, vigilaban jardines infantiles o simulaban actividades cotidianas con la esperanza de encontrar pistas. Sin embargo, la falta de herramientas científicas dificultaba confirmar los vínculos familiares.

Ese obstáculo llevó a un avance crucial: la creación del llamado “índice de abuelidad”, una fórmula genética que permitió establecer la filiación de los niños incluso en ausencia de sus padres. Este desarrollo no solo transformó la búsqueda de las Abuelas, sino que marcó un hito en la ciencia a nivel mundial y derivó en la creación del Banco Nacional de Datos Genéticos, una institución clave para los procesos de identificación.

La historia personal de De Carlotto resume el horror de la dictadura. Su hija Laura, militante política, fue llevada al centro clandestino de detención conocido como La Cacha. Allí dio a luz a un niño, al que llamó Guido. Poco después, fue asesinada.
Durante años, la familia solo tuvo fragmentos de información. En 1985, ya en democracia, los restos de Laura fueron identificados por el Equipo Argentino de Antropología Forense, que confirmó que había dado a luz antes de morir.

La búsqueda de su nieto se extendió por más de tres décadas. Finalmente, el 5 de agosto de 2014, una prueba de ADN confirmó su identidad. El anuncio conmovió a todo el país. “Apareció mi nieto Guido”, dijo entonces una emocionada De Carlotto.

El joven, criado con el nombre de Ignacio en la localidad de Olavarría, había crecido ajeno a su verdadera historia. Músico de profesión, decidió mantener su identidad construida, lo que no impidió un vínculo afectivo con su familia biológica, aunque no exento de tensiones.

“Cuando lo encontré, volvió Laura”, confesó De Carlotto, en una de las frases más recordadas de su vida pública.

A pesar del dolor acumulado, De Carlotto insiste en que su lucha no está guiada por el resentimiento. “No tengo odio ni rencor. Tengo fuerza, dolor y la responsabilidad de que esto no vuelva a ocurrir”, afirma.
Hoy, de las Abuelas originales, solo quedan dos con vida: ella y Buscarita Roa. Sin embargo, el legado continúa en nuevas generaciones que han asumido la tarea de mantener viva la memoria.

El trabajo de la organización no solo ha permitido restituir identidades, sino también consolidar el derecho a la identidad como un principio fundamental reconocido internacionalmente, incluso incorporado en la Convención sobre los Derechos del Niño.

En un contexto donde las nuevas generaciones perciben la dictadura como un hecho lejano, De Carlotto insiste en la importancia del testimonio. Durante años, las Abuelas visitaron escuelas y universidades para contar su historia. Hoy, esa tarea se renueva: buscan también a los hijos de los nietos que aún no han recuperado su identidad.

“Brindar testimonio es fundamental”, sostiene, convencida de que la memoria es una herramienta clave para evitar la repetición de la historia.
La conmemoración de los 50 años del golpe ocurre en un contexto político complejo en Argentina. De Carlotto ha sido crítica del gobierno del presidente Javier Milei, al que cuestiona por el recorte de políticas de memoria y derechos humanos.

También ha respondido a declaraciones de la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien ha deslegitimado la labor de las Abuelas. Frente a los ataques, la dirigente ha optado por una postura firme pero serena: “Nos tenemos que defender con la verdad y la lucha permanente”.

A casi medio siglo del inicio de su búsqueda, Estela Barnes de Carlotto sigue siendo un faro moral en la defensa de los derechos humanos. Su historia no solo refleja el dolor de una madre, sino la construcción colectiva de una causa que ha cambiado la historia.

La búsqueda continúa. Y con ella, la convicción de que la memoria, la verdad y la justicia siguen siendo tareas pendientes.