Fogón de leña y comida campesina: el restaurante que conquista a los viajeros en la vía Popayán–Coconuco

Esta es la historia de Alejandra Levaza, la ama de casa que pasó de ser auxiliar de enfermería a dueña de su propio restaurante, muestra de la tenacidad de la mujer caucana.

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Fogón de leña y comida campesina: el restaurante que conquista a los viajeros en la vía Popayán–Coconuco

En la vereda La Cabrera, a un costado de la carretera que comunica a Popayán con Coconuco, un pequeño restaurante se ha convertido en parada obligada para quienes recorren la ruta hacia Puracé y el oriente caucano. Allí, entre el humo del fogón de leña y el aroma de las recetas tradicionales, Alejandra atiende cada día a viajeros, transportadores y familias que buscan comida casera y sabor campesino.

El establecimiento, conocido por muchos simplemente como “el restaurante de Alejandra”, está próximo a cumplir cinco años de funcionamiento. Su propietaria cuenta que el proyecto nació como una forma de sostener a su familia y sacar adelante a sus dos hijas, quienes actualmente se encuentran estudiando.

“El 20 de agosto cumplimos cinco años. Hemos ido saliendo adelante poco a poco. Soy madre cabeza de hogar y este emprendimiento es el sustento de mi familia”, afirmó Alejandra mientras preparaba el almuerzo del día.

La historia del negocio refleja el esfuerzo de muchas mujeres rurales del Cauca que, a partir de pequeños emprendimientos, logran construir oportunidades económicas en sus territorios. Quienes conocen el lugar desde hace varios años recuerdan que allí había antes una vivienda humilde; hoy funciona un restaurante que recibe visitantes desde tempranas horas de la mañana hasta entrada la noche.

Comida típica y sazón de campo

La oferta gastronómica del restaurante se basa en recetas tradicionales preparadas en fogón de leña. Los fines de semana son los días de mayor movimiento, especialmente por el sancocho de gallina, uno de los platos más solicitados por los viajeros.

Además, el menú incluye trucha ahumada, costilla al barril, costilla ahumada, tilapia, filete de res, cerdo y pollo. Entre semana, la cocina cambia de acuerdo con la tradición local y los ingredientes disponibles.

  • Viernes: sopa de mote, una receta típica de la región.
  • Miércoles: sopa de ají, preparada al estilo campesino.
  • Lunes y martes: distintas variedades de sopas caseras.

“La comida es 100 % casera y campesina. Todo se cocina en leña”, explicó Alejandra mientras mostraba la trucha que estaba poniendo a ahumar para el almuerzo.

El restaurante abre todos los días desde las 6:00 de la mañana y atiende hasta las 7:00 u 8:00 de la noche, dependiendo del movimiento de clientes. Para muchos conductores que madrugan a trabajar o turistas que se dirigen a las aguas termales de Coconuco y al Parque Nacional Puracé, el lugar se ha convertido en un punto estratégico para desayunar o almorzar.

Más allá de la gastronomía, el restaurante representa un ejemplo de emprendimiento rural liderado por una mujer cabeza de hogar. En una región donde muchas familias dependen del trabajo informal y del turismo, negocios como este generan ingresos y dinamizan la economía local.

Quienes promocionan el establecimiento insisten en la importancia de apoyar este tipo de iniciativas comunitarias. “Es el esfuerzo de una mujer guerrera que poco a poco levantó su restaurante y hoy ofrece comidas típicas del campo de Coconuco”, señalaron algunos visitantes habituales.

Así, entre sancochos, truchas ahumadas y sopas tradicionales, el restaurante de Alejandra sigue ganándose un lugar en el corazón de los viajeros que recorren la carretera entre Popayán y Coconuco.