​¿Gobernar o rotar? La alta rotación en el gabinete frena la recuperación de Popayán

La alta rotación del gabinete abre una pregunta de fondo: ¿qué está fallando en la conducción de la Administración Municipal?

​¿Gobernar o rotar? La alta rotación en el gabinete frena la recuperación de Popayán

Popayán necesita una administración que tenga continuidad, equipos técnicos consolidados y capacidad para convertir las decisiones en resultados.

Sin embargo, el constante relevo de funcionarios en secretarías y entidades estratégicas de la Administración Municipal empieza a generar una preocupación que no puede ser ignorada: cuando los responsables cambian una y otra vez, ¿quién responde por las metas que no se cumplen? El listado de cambios revisado para este análisis registra 48 movimientos en secretarías, oficinas y entidades de la Administración, correspondientes a 45 personas distintas, con casos particularmente marcados en áreas como Deporte, Salud, Infraestructura, Cultura, Jurídica, Gobierno, Tránsito y Movilidad Futura. La cifra, por sí sola, no demuestra una mala administración; pero sí plantea un asunto legítimo de control político: qué efectos está teniendo esta rotación sobre la continuidad de los programas, la ejecución presupuestal y el cumplimiento del Plan de Desarrollo.

Infraestructura: muchos cambios, pocas respuestas Uno de los casos que más preocupa es Infraestructura, donde el registro entregado evidencia cuatro responsables durante el periodo. Y aquí la discusión no es simplemente quién ocupa el despacho, sino qué ha ocurrido con las obras que la ciudadanía lleva años esperando.

La Avenida Los Próceres es un ejemplo evidente. El propio municipio reconoce que el proyecto continúa enfrentando procesos de gestión predial y licenciamiento ambiental para los tramos 3 y 4.

El proyecto contempla aproximadamente 3,2 kilómetros de corredor vial, incluyendo una ciclorruta bidireccional.

Desde el Concejo ya se han advertido retrasos, modificaciones contractuales y preocupaciones relacionadas con la ejecución y supervisión de esta obra.

La pregunta entonces es sencilla: ¿cuánto tiempo más necesita una obra estratégica para pasar de los anuncios y los ajustes a resultados visibles para los payaneses? Y hay otra discusión que merece cifras claras: ¿cuánto se ha invertido realmente en nuevas ciclorrutas durante esta administración y cuántos kilómetros adicionales puede mostrar hoy la ciudad? No basta con que las ciclorrutas aparezcan en los diseños de los grandes proyectos; la ciudadanía necesita conocer la inversión ejecutada y los kilómetros efectivamente construidos.

Deporte: una Secretaría que tampoco encuentra estabilidad En Deporte aparecen cuatro responsables durante la administración. La dependencia ha estado rodeada de diferentes cuestionamientos que deben ser respondidos institucionalmente: desde las controversias relacionadas con el manejo del sector hasta las discusiones sobre incentivos y ejecución.

Hay que reconocer que la Administración ha puesto en marcha convocatorias de incentivos económicos para deportistas y que en 2025 modificó la distribución de recursos para ampliar la cobertura de beneficiarios. Una resolución oficial estableció un monto global de $2.000 millones y posteriormente incorporó $128 millones adicionales para cubrir deportistas aprobados.

Precisamente por eso el debate debe ser más exigente: no se trata solamente de anunciar recursos, sino de saber cuánto se ejecuta, cuándo llega a los deportistas y qué resultados produce. Si una secretaría cambia repetidamente de dirección mientras mantiene pendientes de ejecución y enfrenta cuestionamientos públicos, la Administración debe explicar qué está fallando y qué responsabilidad existe frente a las metas del sector.

Salud, Cultura y otras áreas: la continuidad también cuenta La rotación tampoco se concentra en una sola dependencia. El registro revisado muestra cuatro responsables en Salud y cuatro en Cultura, además de cambios sucesivos en Jurídica, Tránsito, Gobierno, DAFE, Planeación y Movilidad Futura.

Esto no significa que cada cambio sea irregular ni que todo relevo administrativo sea negativo. Un alcalde tiene la facultad de conformar y modificar su equipo. El problema aparece cuando la rotación comienza a convertirse en una constante y la ciudadanía no recibe una explicación suficiente sobre qué metas justificaron el cambio, qué resultados dejó cada gestión y qué mecanismos existen para garantizar continuidad.

La propia Administración ha defendido públicamente avances en la ejecución del Plan de Desarrollo y ha presentado sus rendiciones de cuentas como evidencia de resultados.

Precisamente por eso el control político debe contrastar los anuncios con indicadores verificables: presupuesto ejecutado, metas cumplidas, obras terminadas y compromisos efectivamente materializados.

¿Rotación administrativa o falta de una dirección estable? La discusión de fondo no consiste en pedir que los funcionarios permanezcan indefinidamente en sus cargos. Consiste en exigir criterios claros para nombrar, evaluar y reemplazar a quienes tienen bajo su responsabilidad recursos públicos y metas concretas.

Porque si cada cambio responde a una nueva decisión política, a una reestructuración del equipo o, como pregunta legítima de control político, a compromisos burocráticos o cuotas de los sectores que acompañan la administración, la ciudadanía tiene derecho a conocerlo.

No se puede afirmar que exista una repartición burocrática sin pruebas. Pero sí es válido preguntar: ¿con qué criterios se están escogiendo los funcionarios?, ¿qué indicadores determinan su permanencia?, ¿cuántos cambios obedecen a resultados insuficientes y cuántos a decisiones políticas?, y quién responde cuando una dependencia cambia de cabeza pero los problemas permanecen? A tres años de gobierno, el tiempo de los relevos no puede reemplazar el tiempo de los resultados La Administración Municipal tiene todavía aproximadamente un año y tres meses para culminar el periodo de gobierno.

Ese tiempo debería estar concentrado en ejecutar, terminar obras, cumplir metas y responderle a la ciudadanía.

Por eso, la pregunta que queda sobre la mesa es contundente: ¿Cuántos compromisos burocráticos más le quedan por cumplir a la “Alianza con Popayán” y cuántos resultados concretos le quedan por entregar a los payaneses?

Porque una Alcaldía no se mide por cuántas veces cambia de secretario. Se mide por cuánto logra transformar la ciudad mientras esos funcionarios están en sus cargos.

La tan anhelada recuperación de Popayán sigue pendiente bajo el gobierno de Juan Carlos Muñoz Bravo. Después de cinco administraciones, la ciudad merece un balance claro sobre las decisiones de privatización y sus consecuencias para el patrimonio público, que nos pertenece a todos.

Las elecciones de 2027 serán una oportunidad para elegir con mayor criterio, evaluar trayectorias y exigir compromisos verificables con la defensa de lo público y el bienestar ciudadano.

El desencanto debe convertirse en participación y vigilancia.

Como expresó el papa Francisco: "¡No os dejéis robar la esperanza!".