Guardia indígena salió en defensa de dos trabajadores y recuperaron un camión, así como cilindros llenos de Gas Licuado de Petróleo, GLP
Este caso sucedió en el municipio de Páez, Belalcázar.
En el municipio de Páez, Belalcázar, ubicado en la región oriente del departamento del Cauca, se presentó un hecho que movilizó a la comunidad y a las autoridades ancestrales. Integrantes de la guardia indígena lograron la liberación de tres trabajadores y la recuperación de un vehículo transportador de Gas Licuado de Petróleo, GLP, además de varios cilindros destinados al almacenamiento de este elemento energético. Este evento fue confirmado por líderes comuneros de la zona, quienes explicaron que tras recibir las voces de alerta de las víctimas, las autoridades indígenas ordenaron de inmediato ejercer el control territorial correspondiente.
El incidente ocurrió aproximadamente a las 3:20 p.m. en el cruce de la localidad o sector de Ricaurte, rumbo al corregimiento de Guadualejo. Allí fue interceptado un vehículo perteneciente a la compañía Colgas, con placas NOL173, referencia FVR, marca Chevrolet. En su interior transportaba cerca de 200 cilindros llenos de Gas Licuado de Petróleo, GLP, una sustancia considerada peligrosa y que debe ser manipulada con sumo cuidado. Según el informe entregado por los representantes comuneros, integrantes de un grupo armado al margen de la ley retuvieron al conductor y a su ayudante, lo que generó una rápida reacción por parte de la guardia indígena.
Ante esta situación, la guardia intensificó los operativos en la zona hasta lograr la liberación de las personas secuestradas, así como la recuperación del automotor y los cilindros con GLP. “Acá las comunidades son las que están defendiendo sus territorios, de ahí que no permiten la presencia de ningún actor armado, menos que adelanten actividades que alteren la armonía en la zona”, afirmaron los líderes indígenas. Añadieron que esta reacción oportuna fue fundamental para recuperar el camión, los cilindros y, lo más importante, proteger a los dos ocupantes, quienes afortunadamente se encuentran bien.
Este tipo de acciones demuestran el compromiso de los comuneros en mantener el control territorial y preservar la seguridad en sus comunidades. Gracias a estos controles, se pudo evitar una posible tragedia, dada la naturaleza delicada del gas licuado de petróleo. La empresa Colgas, que confirmó los hechos, destacó que el manejo de estos cilindros debe ser realizado únicamente por personal experto para evitar emergencias que pongan en riesgo tanto la vida humana como la integridad del entorno.
En un comunicado oficial, la empresa expresó: “Esta situación reviste la máxima gravedad, toda vez que se trata de una retención ilegal de personas, con riesgo directo para su vida e integridad personal. El vehículo transportador de GLP es una sustancia clasificada como peligrosa, por lo que debe ser conducido por personal preparado, ya que esta actividad representa graves riesgos para las personas, el entorno y la seguridad de la comunidad”. Por ello, se solicitó la intervención urgente de las autoridades competentes para atender la situación de alta peligrosidad ocurrida el día 6 de abril de 2026.
Gracias a la rápida acción de la guardia indígena, tanto el vehículo como los cilindros fueron ubicados en un sitio seguro, donde aguardarán la llegada de técnicos especializados encargados de manejar este tipo de sustancias. Mientras tanto, las autoridades ancestrales continúan con las investigaciones para identificar al grupo armado responsable de este asalto. La comunidad mantiene un firme compromiso con la defensa de sus territorios, la protección de sus habitantes y la preservación de la paz en la región.
Este caso resalta la importancia del control territorial ejercido por las comunidades indígenas en zonas rurales del Cauca, donde la presencia de actores armados ilegales representa una constante amenaza. La liberación de los trabajadores y la recuperación del vehículo transportador de GLP no solo supuso un alivio para la empresa y las familias afectadas, sino también un claro mensaje sobre la capacidad de resistencia y organización de las comunidades indígenas para proteger su territorio y garantizar la seguridad pública. La vigilancia permanente y las acciones coordinadas entre las autoridades ancestrales y la comunidad son fundamentales para prevenir futuros incidentes y mantener la armonía en la región.