¡Humillante! Abuelos en Popayán no reciben medicinas porque no hay sistema en Mennar; muchos llegaron a la 4:00 de la mañana para ser atendidos
Crece y crece la crisis sanitaria en Popayán por el colapso de entidades como la Nueva EPS, quedando muchas familias a la deriva.
Abuelos y demás usuarios de la Nueva EPS madrugan desde las 4:00 de la mañana para después ser informados de que no hay sistema, por tanto, no pueden acceder a sus medicamentos.
Es decir, en la ciudad de Popayán se presenta una verdadera crisis humanitaria por el colapso generalizado de esta entidad, quedando expuesta amplias capas de la población payanesas, como fácilmente se puede comprobar visitando los dispensarios Mennar, donde la gente recibe esta clase de respuesta, afectando directamente su salud y existencia.
De hecho, y como lo informaron medios de comunicación nacional, un abuelo de 76 años de edad llegó a la 4:00 de la mañana de este jueves 16 de abril a hacer ejercicios frente a esta entidad para así tener el primer puesto en la fila. Después le tocó mojarse porque llovió y cuando a la 7:30 de la mañana le dijeron que no podía ser atendido porque no había sistema.
La escena, registrada en el barrio Santa Clara de Popayán, es una muestra dolorosa del colapso del sistema de salud en la Ciudad Blanca, como lo vivió este adulto mayor de 76 años de edad llegó a las 4:00 de la madrugada a un dispensario con la esperanza de reclamar sus medicamentos.
Para soportar el frío y el cansancio, no tuvo más opción que hacer ejercicio en plena calle, convirtiendo la espera en una lucha física por mantenerse en pie. No se trata de un caso aislado, sino del reflejo de un sistema que obliga a los más vulnerables a exponerse a condiciones indignas para acceder a un derecho básico.
Gerardo Gómez, como se identificó este ciudadano, recorrió la ciudad en bicicleta atravesando zonas peligrosas, todo para intentar no convertirse en una carga para su familia.
Sin embargo, su esfuerzo terminó en frustración. Tras horas de espera, la respuesta fue la misma que enfrentan cientos de usuarios a diario: “no hay sistema”. La indignación creció entre los presentes, en su mayoría adultos mayores, quienes soportaron frío, lluvia y largas filas para recibir una negativa que evidencia la precariedad en la atención de entidades como la Nueva EPS.
El episodio desató molestia y tristeza entre los usuarios, quienes denunciaron el trato indiferente y la falta de soluciones reales. Aunque el personal intentó reagendar citas, el daño ya estaba hecho: horas perdidas, desgaste físico y la incertidumbre de tener que repetir la misma odisea al día siguiente. Lo ocurrido no solo deja en evidencia fallas operativas, sino una profunda crisis humanitaria donde los adultos mayores son los principales afectados, obligados a madrugar, arriesgarse y resistir, solo para ser ignorados por un sistema que parece haberlos abandonado.
Se espera un pronunciamiento de las autoridades municipales y de Mennar si está en verdad está en capacidad de atender a los usuarios de la Nueva EPS y si también existen planes para apoyar a esa gran cantidad de familias que ahora no pueden continuar con sus tratamientos médicos porque no reciben los respectivos medicamentos.