Intensos hostigamientos a la fuerza pública en Corinto, Miranda y Toribío

Los ataques son reportados por las mismas comunidades, las cuales recurren a las redes sociales para reportar estos hechos.

Intensos hostigamientos a la fuerza pública en Corinto, Miranda y Toribío

En el norte del Cauca, los municipios de Corinto, Miranda y Toribío se encuentran sumidos en un ambiente de temor y angustia. La violencia desatada por las disidencias de las FARC ha hecho que los habitantes de estas localidades vivan bajo la constante amenaza de ataques a la fuerza pública.

Los relatos de los residentes dan cuenta de una situación alarmante, donde la paz y la seguridad parecen haber sido reemplazadas por el hostigamiento armado, durante la celebración del tradicional Miércoles de Ceniza.

Los testimonios de los comerciantes de Corinto reflejan el horror de la situación. “Compañero, acá en Corinto, entraron con toda al parque, esa gente le mete la pesada a la hora de cascar a los policías y soldados”, informaron miembros de la comunidad. El pánico se palpa en sus palabras, pues el día anterior, un trabajador que operaba una retroexcavadora fue herido por un disparo de fusil, lo que obliga a los vecinos a actuar, llevándolo urgentemente al hospital. Este hecho trágico no solo resalta la violencia que afecta a los uniformados, sino también a los ciudadanos que intentan llevar una vida normal en medio del caos.

Por otro lado, en el municipio de Toribío, las comunidades indígenas también están sufriendo las consecuencias de esta confrontación. Los constantes ataques al Ejército han forzado a los soldados a responder con fuego abierto, evidenciando así el grado de tensión en la zona y la presencia del frente Dagoberto Ramos de las FARC, que aún opera en el área sin ningún tipo de restricción.

La situación se agrava aún más en Miranda, donde los disidentes han colocado un cilindro, aparentemente cargado de explosivos, en la vía que conecta este municipio con Corinto. Ante el peligro inminente, los habitantes han tomado la valiente decisión de suspender el tránsito por ese sector, priorizando su seguridad y la de todos los que transitan por allí. “Los buses y motos están parados, porque no sabemos si eso tiene explosivos”, manifestaron los líderes campesinos, quienes instan a la población a mantenerse alerta ante la creciente violencia.

Esta escalada de hostilidades parece estar relacionada con la reciente muerte de alias Wiskey, un líder de las disidencias, durante un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad. El impacto de este acontecimiento en la población es considerable, ya que visibiliza las profundas raíces del conflicto y el miedo que persiste entre aquellos que habitan en estas regiones.

La voz de las comunidades es clara: desean vivir en paz, libres del dominio del miedo y la violencia. En un contexto donde la inseguridad se ha vuelto parte de la cotidianidad, la solidaridad y la comunicación entre los vecinos son fundamentales para enfrentar esta dura realidad. La denuncia de estos actos en redes sociales por parte de los habitantes es un acto de resistencia que busca alertar a otros sobre los peligros inminentes que acechan sus vidas.

Es esencial que se preste atención a esta situación, no solo desde el ámbito local, sino también desde las instancias gubernamentales, para que se implementen estrategias efectivas que garanticen la seguridad y la protección de estas comunidades que claman por su derecho a vivir en un entorno libre de violencia.