Las autoridades al parecer no pueden contener la violencia en Santander de Quilichao: asesinan a dos personas en cuestión de horas

Ya son nueve homicidios registrados en este comienzo de 2026.

Las autoridades al parecer no pueden contener la violencia en Santander de Quilichao: asesinan a dos personas en cuestión de horas

El municipio de Santander de Quilichao, ubicado en el norte del departamento del Cauca, está atravesando un preocupante inicio de año marcado por una ola de violencia que ha conmocionado a la comunidad. Según los informes de periodistas de la localidad, hasta el momento se han registrado nueve homicidios en los primeros días de 2026, dejando a los habitantes en estado de alarma ante la creciente inseguridad.

El miércoles 7 de enero se reportaron dos nuevos asesinatos en diferentes sectores de esta población. Julio Díaz, periodista local, expresó su inquietud: “Comenzamos el año con una oleada violenta, al punto que acá masacraron a tres mujeres el pasado fin de semana. Ahora estamos más preocupados porque este miércoles mataron a dos muchachos en hechos aislados registrados en el sector de Alegría, en la vereda Campito, y en el asentamiento Villa Paz”. Este panorama de violencia generalizada no solo afecta a las víctimas directas, sino que siembra el temor entre los habitantes de esta zona, que ven cómo la vida cotidiana se transforma en un constante riesgo.

Los casos recientes han resaltado la brutalidad de esta ola de crímenes. Uno de ellos involucra a Mario Andrés Cañaveral Rojas, un joven de apenas 18 años, quien fue asesinado frente a su hogar en Villa Paz. Testigos relatan que dos hombres a pie se acercaron a él y, sin mediar palabra, le dispararon en repetidas ocasiones, dándose a la fuga inmediatamente después del ataque. La desesperación de sus amigos y familiares al intentar llevarlo al hospital se tornó en tragedia cuando constataron que ya no tenía signos vitales. La policía, que investiga los hechos, ha hecho un llamado a la comunidad para que colabore con información que pueda conducir a la captura de los responsables.

Poco después, en horas de la tarde del mismo día, otro atentado cobró la vida de Jhon Edinson Quila Osorio, de 21 años. Este joven se encontraba movilizándose en motocicleta en el sector de Alegría, cuando fue interceptado por hombres que viajaban en vehículos similares. Según relatos de testigos, estos sujetos le cerraron el paso y lo balearon hasta acabar con su vida. Las autoridades indican que Jhon Edinson intentaba llegar a su lugar de residencia, en la zona rural cercana al área urbana de Santander de Quilichao. Estos crímenes no son hechos aislados, sino parte de un contexto más amplio de violencia que ha ido en aumento en la región.

La comunidad, angustiada y cansada de vivir en medio del miedo, espera respuestas efectivas de las autoridades. Las denuncias de los periodistas locales han puesto en evidencia la urgente necesidad de que se refuercen las estrategias de seguridad y se intensifiquen los operativos policiales. Sin embargo, muchos habitantes sienten que las promesas de incremento en la fuerza pública no son suficientes si no van acompañadas de un plan integral que aborde las causas estructurales de la violencia en la región.

La situación en Santander de Quilichao pone de relieve problemas más profundos, como la falta de oportunidades, el narcotráfico y el desplazamiento forzado, que alimentan un ciclo de violencia implacable. Los jóvenes, en particular, se encuentran en una posición vulnerable, expuestos a la influencia de grupos armados y a la presión de participar en actividades ilícitas. Es imperativo que tanto el gobierno local como nacional tomen medidas que no solo frenen la violencia, sino que también ofrezcan alternativas de desarrollo y reintegración para aquellos que están en riesgo.

La esperanza reside en que la sociedad civil, los medios de comunicación y las autoridades trabajen de la mano para lograr un cambio significativo. Se hace necesario fomentar espacios de diálogo y construcción colectiva, donde la voz de las comunidades sea escuchada y se diseñen políticas públicas que realmente atiendan a las necesidades de la población.

Mientras tanto, la comunidad de Santander de Quilichao continúa haciendo frente a una realidad desgarradora, donde cada vida perdida es una tragedia que deja huellas profundas. La lucha contra la violencia es un desafío que requiere un enfoque multifacético y sostenido en el tiempo. Cada paso que se dé hacia la paz y la seguridad debe ser respaldado por el compromiso de todos los actores involucrados, desde las autoridades hasta cada miembro de la comunidad.

En conclusión, el inicio violento de 2026 en Santander de Quilichao es un llamado urgente a la acción. La protección de la vida y la búsqueda de un entorno seguro son derechos fundamentales que deben ser garantizados para todos los ciudadanos. La resiliencia de la comunidad puede ser clave en este proceso, pero necesitarán el apoyo adecuado para revertir esta alarmante tendencia de violencia que ha marcado el comienzo del nuevo año.