Las tres situaciones donde se comprueba que la guardia indígena protege a sus comunidades y a la población civil del Cauca
Ante la incapacidad de las autoridades de proteger a los habitantes del Cauca, están los integrantes de esta organización civil.
Una vez más, la Guardia Indígena del departamento del Cauca demostró en la práctica su capacidad organizativa y su compromiso con la defensa de la vida, no solo de los pueblos originarios, sino también de la población civil en general.
Así quedó evidenciado con la liberación de 13 contratistas de la Compañía Energética de Occidente, CEO, quienes habían sido retenidos por un grupo armado ilegal en zona rural del municipio de Suárez.
De acuerdo con versiones conocidas en la región, los trabajadores fueron interceptados y posteriormente retenidos en medio de la compleja situación de orden público que se vive en esta zona del norte del Cauca.
Tras conocerse el hecho, las autoridades indígenas activaron sus mecanismos de control territorial y dispusieron la intervención inmediata de la Guardia Indígena, cuyos integrantes se desplazaron hasta el lugar para exigir la liberación de los contratistas.
Los denominados “guerreros milenarios” asumieron la situación con firmeza y responsabilidad, logrando que los trece obreros fueran entregados sanos y salvos. Posteriormente, los protegieron hasta la llegada de una comisión humanitaria, garantizando su retorno seguro al lado de sus familias. La actuación fue destacada por comunidades locales como un ejemplo de autoridad moral y control territorial ejercido desde la autonomía indígena.
Pero este no es un hecho aislado. En otra ocasión, integrantes de la Guardia Indígena intervinieron para salvaguardar la vida del alcalde de Morales, Óscar Yamit Guachetá, y su escolta, quienes habían sido retenidos por un grupo armado ilegal cuando se movilizaban por la vía Panamericana.
Según se conoció, el secretario de Gobierno que los acompañaba logró lanzarse del vehículo y alertar a las autoridades ancestrales del municipio, que de inmediato ordenaron la reacción de la Guardia.
Gracias a la rápida activación de sus redes comunitarias y al conocimiento del territorio, los integrantes de la Guardia lograron ubicar en cuestión de minutos al mandatario local y a su guardespaldas, evitando consecuencias fatales. La acción fue reconocida por líderes regionales como una muestra del papel determinante que cumple esta estructura civil en contextos de alta conflictividad.
La propia lideresa indígena Aída Quilcué ha dado testimonio de la eficacia de la Guardia Indígena. En una situación similar, cuando se movilizaba entre los municipios de Inzá y Totoró, fue retenida junto a su equipo de trabajo por un grupo armado ilegal. La intervención oportuna de la Guardia permitió su rescate y el restablecimiento de su libertad.
La Guardia Indígena es una organización ancestral de carácter civil y no armado, integrada por hombres, mujeres, jóvenes y mayores de los pueblos indígenas, especialmente del pueblo Nasa en el Cauca. Su labor se fundamenta en el mandato comunitario y en el derecho propio, orientado a la defensa del territorio, la protección de la vida y el ejercicio de la autonomía reconocida constitucionalmente a los pueblos indígenas en Colombia.
Sus integrantes no portan armas de fuego; su principal símbolo de autoridad es el bastón de mando, que representa legitimidad, responsabilidad y compromiso con la comunidad. Actúan bajo principios de control territorial, mediación de conflictos y resistencia pacífica, convirtiéndose en un referente organizativo a nivel nacional e incluso internacional por su capacidad de respuesta frente a situaciones de riesgo.
En un departamento marcado históricamente por la presencia de actores armados ilegales, la Guardia Indígena continúa consolidándose como un actor clave en la defensa de los derechos colectivos y en la protección de la población civil, reafirmando su papel como autoridad legítima dentro de los territorios indígenas del Cauca.