Lina María Garrido, figura de la oposición, expone sus posturas políticas en Popayán
La lideresa política estuvo en Popayán presentando su propuesta política para llegar al senado.
La congresista y candidata al Senado, Lina María Garrido, ha consolidado en los últimos meses una agenda marcada por fuertes posiciones de crítica frente al Gobierno nacional, cuestionamientos sobre la gestión de seguridad y justicia, así como un estilo confrontacional que ha generado tanto apoyo como rechazo en el espectro político colombiano.
Garrido, quien actualmente se desempeña como representante a la Cámara por el departamento de Arauca, ha buscado proyectar sus posturas desde diferentes frentes, impulsando posturas que considera firmes en defensa de la transparencia y el orden democrático. En el marco de su campaña al Senado para el periodo 2026–2030, incluida en la lista abierta de Cambio Radical, ha expuesto con énfasis varios de sus pilares políticos.
Uno de los momentos más destacados y controversiales de su carrera reciente fue su intervención en la instalación del Congreso en julio de 2025, donde cuestionó con dureza la gestión del Gobierno de Gustavo Petro, criticando la dirección de las políticas públicas e incluso calificando la administración como “huele a azufre”, en un discurso que captó amplia atención mediática.
Garrido ha denunciado lo que considera fallas de gestión del Gobierno en múltiples ámbitos. Ha cuestionado decisiones como la publicación de decretos, la reforma a la salud y la designación de interlocutores del Ejecutivo con el Congreso, afirmando que algunas acciones gubernamentales carecen de transparencia y generan riesgos institucionales.
Su crítica al Ejecutivo no se limita al presidente Petro. En repetidas ocasiones ha señalado duramente al ministro del Interior, Armando Benedetti, a quien ha acusado en redes sociales de ser “agresor de mujeres” y “mal funcionario”, lo que desencadenó una controversia y una denuncia por injuria y calumnia, que posteriormente fue inadmitida por la Corte Suprema de Justicia, en defensa de su inviolabilidad parlamentaria.
La parlamentaria ha defendido en tono desafiante sus expresiones, asegurando que su intervención es en defensa de la justicia y la verdad, y rechazando cualquier intento por silenciar su voz en el debate público.
Un aspecto que ha generado especial debate fue su llamado a considerar la intervención de actores internacionales frente a la situación de seguridad en Colombia. Garrido planteó en ocasiones que el Gobierno no ha garantizado la protección efectiva de los ciudadanos y sugirió que la presión externa —incluso de Estados Unidos— podría ser una opción para enfrentar el crimen organizado y la inseguridad. Esta postura fue criticada por otros sectores políticos, entre ellos la senadora del Pacto Histórico Esmeralda Hernández, quien aseguró que pedir intervención extranjera podría vulnerar la soberanía nacional.
Garrido defendió sus declaraciones señalando que su propósito es que Colombia supere la violencia y la impunidad que, según ella, no han sido atendidas con eficacia por las autoridades nacionales.
Las posiciones firmes de Garrido han generado reacciones encontradas dentro del escenario político. Mientras algunos dirigentes opositores la elogian por su valentía al confrontar al gobierno —como el dirigente regional que resaltó la importancia de su discurso en el Congreso al representar el sentir de sectores críticos del país— otros sectores la han acusado de fomentar polarización e incitar al conflicto verbal.
También en el contexto electoral, la congresista ha entrado en debates con figuras de la izquierda como Roy Barreras, con quien protagonizó intercambios en redes sociales sobre temas electorales y posicionamientos frente a candidaturas presidenciales, marcando así su postura dentro de la dinámica política preelectoral.
De cara a las elecciones al Senado de la República previstas para el 8 de marzo de 2026, Lina María Garrido busca capitalizar su perfil de crítica abierta al gobierno para atraer a votantes de oposición que buscan liderazgo firme y propuestas claras en torno a seguridad, justicia, lucha contra la corrupción y defensa de la institucionalidad. Su nombre figura entre los postulados en la lista de Cambio Radical, en un contexto donde su partido ha configurado una lista con diversos liderazgos nacionales.
En sus declaraciones más recientes en medios, la candidata ha enfatizado la necesidad de fortalecer las políticas de seguridad, apoyar a las fuerzas de orden público y garantizar que las instituciones funcionen con transparencia y eficiencia, comprometiéndose a representar a quienes sienten que sus preocupaciones no han sido atendidas por el gobierno actual.