Madre caucana denuncia presunta negligencia de EPS y lucha por evitar la amputación de su pierna

Betty Liliana Velasco asegura que durante cuatro años enfrentó barreras para acceder a tratamientos especializados tras sufrir un accidente de tránsito. Hoy busca ayuda médica y jurídica para salvar su extremidad

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Madre caucana denuncia presunta negligencia de EPS y lucha por evitar la amputación de su pierna

La historia de Betty Liliana Velasco, una joven madre de 28 años residente en Popayán, se ha convertido en un llamado de auxilio que busca conmover a profesionales de la salud, abogados y entidades defensoras de los derechos de los pacientes. Tras cuatro años de enfrentar las secuelas de un grave accidente de tránsito, la mujer asegura que la falta de atención oportuna por parte de su EPS la ha llevado a una situación límite: la posibilidad de perder su pierna derecha.

Velasco relata que su vida cambió radicalmente luego del accidente ocurrido hace cuatro años, cuando sufrió múltiples fracturas en su extremidad inferior derecha. Desde entonces, inició un largo proceso de tratamientos, cirugías y procedimientos médicos que, según afirma, no arrojaron los resultados esperados.

“Ese accidente cambió mi vida para siempre. Me hicieron varias cirugías y tratamientos, pero todos fueron un fracaso. Durante años luché para que me atendieran adecuadamente, pero siempre encontraba obstáculos”, expresó la mujer.

De acuerdo con su testimonio, las dificultades para acceder a servicios especializados estuvieron marcadas por constantes negativas y retrasos administrativos. Betty asegura que, pese a contar con acciones de tutela y desacatos judiciales a su favor, la atención requerida nunca se materializó de manera efectiva.

“Siempre me decían que no había contratación, que tenía que esperar. Pasó el tiempo, pasó un año y luego otro, mientras mi condición empeoraba”, manifestó.

Actualmente, la situación médica de la joven madre es crítica. Según explicó, especialistas en reconstrucción ósea le han indicado que las posibilidades de recuperación son mínimas debido al tiempo transcurrido sin recibir un tratamiento adecuado. Frente a este panorama, la recomendación médica ha sido considerar la amputación de la pierna como una alternativa para mejorar su calidad de vida.

Sin embargo, Betty reconoce que no está preparada para asumir una decisión de tal magnitud.

“Me duele mucho saber que estos cuatro años de lucha, de dolor y de esperanza, parecen haber sido en vano. Yo guardaba la ilusión de volver a caminar normalmente, de no depender de una muleta y de recuperar mi vida”, afirmó conmovida.

La mujer asegura que el impacto de esta situación no solo ha afectado su salud física, sino también su bienestar emocional y el de sus dos hijos, quienes se han convertido en su principal motivación para seguir adelante.

“Soy mamá soltera de dos niños hermosos. Ellos han sido mi fuerza, mi valentía y mi razón para no rendirme. Todo lo que he hecho ha sido pensando en ellos y en la posibilidad de volver a tener una vida digna”, señaló.

Durante años, Betty decidió mantener su situación en el ámbito privado, convencida de que lograría superar las dificultades mediante la perseverancia y la fe. Sin embargo, ante el deterioro de su estado de salud y la posibilidad inminente de una amputación, optó por hacer pública su historia con la esperanza de encontrar apoyo.

A través de un video difundido en redes sociales, la mujer hizo un llamado a profesionales de distintas áreas para que revisen su caso y le ayuden a encontrar alternativas antes de tomar una decisión definitiva sobre su extremidad.

“Busco un abogado que quiera revisar mi caso, un ortopedista o un médico que pueda analizar mi historia clínica. Lo único que quiero es no perder mi pierna”, expresó.

Velasco reconoce que compartir públicamente su experiencia no ha sido fácil. Según relata, durante cuatro años evitó exponer su situación porque mantenía la esperanza de que las cosas mejoraran. No obstante, asegura que hoy siente que ha llegado a un punto en el que necesita el respaldo de la sociedad.

Entre lágrimas, la joven madre afirmó que ha depositado su confianza en Dios mientras enfrenta uno de los momentos más difíciles de su vida. “No le deseo a nadie pasar por esto. Es un dolor muy grande sentir que la vida se va acabando poco a poco y no saber qué decisión tomar”, concluyó.

Mientras continúa su búsqueda de ayuda médica y jurídica, su historia pone nuevamente sobre la mesa el debate sobre las barreras de acceso a los servicios de salud y la atención oportuna para pacientes con condiciones complejas en el país.