Mamá de Kevin Acosta desmiente otra vez al presidente Gustavo Petro: “Es una gran mentira”
La mujer explicó por qué rechazó la cirugía y cuestionó la versión oficial sobre la atención médica del niño con hemofilia.
La polémica en torno al fallecimiento de un menor de siete años diagnosticado con hemofilia continúa generando reacciones luego de que su madre respondiera públicamente a declaraciones del presidente Gustavo Petro Urrego sobre la atención médica que recibió el niño antes de morir. La mujer cuestionó la versión entregada por el mandatario y explicó los motivos que la llevaron a no autorizar una intervención quirúrgica.
El pronunciamiento presidencial se dio durante un evento público en el que el jefe de Estado citó fragmentos del historial clínico del menor y aseguró que existía un documento firmado por la madre en el que solicitaba privilegiar el manejo médico sobre la cirugía. En ese contexto, el mandatario sostuvo que su administración no tenía responsabilidad en lo ocurrido.
Tras esas afirmaciones, la madre del niño ofreció declaraciones al medio Noticias Caracol, donde negó lo expresado por el presidente y aseguró que la situación se originó por la interrupción del tratamiento farmacológico que requería su hijo para controlar los episodios de sangrado propios de su enfermedad.
Según su testimonio, la dificultad comenzó cuando fue informada de que el prestador de servicios Medicarte dejaría de atender al menor debido a la terminación del contrato con la Nueva EPS. De acuerdo con su relato, esta situación generó que el niño quedara sin acceso a medicamentos, consultas médicas y seguimiento especializado.
La mujer también se refirió al accidente en bicicleta que sufrió el menor y que fue mencionado por el presidente. Según su versión, el niño ingresó consciente a un centro asistencial en la ciudad de Pitalito durante la noche del domingo. Posteriormente, su estado de salud se deterioró y fue necesario intubarlo horas después debido a complicaciones médicas.
Además, la madre manifestó que hubo retrasos en el traslado del menor hacia la ciudad de Bogotá, donde se esperaba que recibiera atención de mayor complejidad. En su relato insistió en que su hijo permaneció consciente durante gran parte del proceso inicial de atención.
Respecto a la decisión de no autorizar la cirugía, explicó que el procedimiento representaba un alto riesgo debido a la ausencia del medicamento necesario para evitar hemorragias, condición fundamental para intervenir quirúrgicamente a pacientes, especialmente cuando se trata de procedimientos neurológicos de alta complejidad.
Mientras tanto, entidades competentes adelantan la recopilación de información para establecer si existieron fallas en la prestación del servicio de salud y determinar posibles responsabilidades. El caso ha generado un amplio debate en el país sobre la continuidad en la entrega de tratamientos a pacientes con enfermedades huérfanas y las garantías en el acceso a servicios médicos especializados.