Mocoa sigue en ruinas y la sombra de la presunta corrupción apunta a Hugo Bolaños y Eduardo González
Ocho años después de la tragedia, la reconstrucción de Mocoa sigue en el limbo mientras surgen cuestionamientos sobre un posible negocio privado en Popayán.
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La Procuraduría General de la Nación ha puesto el foco en Eduardo José González Angulo, exdirector de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), al abrirle una investigación disciplinaria por los flagrantes retrasos en las obras de reconstrucción de Mocoa, Putumayo, tras la avalancha de 2017 que dejó más de 300 muertos y miles de damnificados.
Sin embargo, las miradas también se dirigen a Hugo Ferney Bolaños, quien fungió como coordinador de la recuperación de la ciudad devastada, y cuya gestión debería ser igualmente escrutada. La pregunta es inevitable: ¿Dónde está la recuperación mientras la población de Mocoa sigue abandonada y los recursos públicos parecen evaporarse? De la siguiente manera lo advertimos desde el año 2022.
La investigación disciplinaria contra González apunta a una serie de irregularidades en la fiscalización de proyectos clave, como las obras de mitigación en las cuencas de los ríos Mulato, Sangoyaco, Mocoa y la quebrada Taruca. A abril de 2022, cinco años después de la tragedia, ninguna obra había sido contratada ni entregada en las partes alta y media de estas cuencas. Solo una obra en la parte baja del río Sangoyaco, entregada por la Alcaldía de Mocoa en diciembre de 2021, aparece como avance tangible. Mientras tanto, desde 2020, la UNGRD destinó $185 mil millones al Fondo Nacional de Gestión de Riesgos y Desastres (FNGRD) para ejecutar 56 obras, pero a inicios de 2022, ninguna había visto la luz. ¿Qué pasó con el dinero? ¿Quién responde por esta negligencia?
Hugo Ferney Bolaños, designado como coordinador de la reconstrucción y elogiado en su momento como "gran gestor" por medios locales, no puede quedar al margen de este escándalo. Si bien no se le menciona directamente en la investigación actual, su rol como líder operativo bajo la dirección de González lo pone en el ojo del huracán. Los números no mienten: tras ocho años, Mocoa sigue sin recuperarse, con comunidades aún en riesgo y promesas incumplidas. La falta de planeación y ejecución denunciada por la Procuraduría no solo señala a González, sino que obliga a preguntar qué hizo o dejó de hacer Bolaños para que el Plan de Acción Específico (PAE) de reconstrucción fracasara tan estrepitosamente.
Pero la historia no termina en Mocoa. En Popayán, un nuevo capítulo levanta sospechas. El Parque de la Salud, un terreno público emblemático, está en el centro de una polémica: medios cercanos a Bolaños promocionan un supuesto 'centro comercial deportivo', pero que, en realidad, despojaría al espacio de su esencia como bien público para convertirlo en un negocio privado. Esto es inaceptable para los ciudadanos que entendemos que lo público es de todos. Es importante destacar que dicho negociado se realizo en la administración del ex alcalde de Popayán Juan Carlos López Castrillón quien también debería ser investigado.
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¿Cómo es posible que, mientras Mocoa languidece, figuras como Bolaños supuestamente se encuentren vinculadas a proyectos que parecen transformar lo público en un negocio privado? Este contraste entre el abandono de una comunidad vulnerable y la aparente prosperidad de iniciativas privadas refleja lo de siempre: en Colombia, la política se ha convertido en un negocio lucrativo, y la corrupción, lejos de ser castigada, se ha normalizado como un hábito.
Los datos son contundentes. De acuerdo con la Procuraduría, el retraso en los contratos de interventoría y la falta de diligencia en la ejecución de las obras dejaron a Mocoa en un limbo de vulnerabilidad. Mientras tanto, entre 2017 y 2022, el presupuesto asignado para la reconstrucción se desvaneció sin resultados visibles. Si tomamos como referencia el informe de Reuters de 2019, que ya advertía sobre la lentitud y la falta de fondos para reubicar a 25,000 personas, el panorama es desolador: un 0% de avance en las obras clave tras cinco años y $185 mil millones invertidos sin impacto real.
La Procuraduría ha ordenado un dictamen pericial para evaluar el avance de los contratos del PAE 2017 y determinar los riesgos actuales para las comunidades de Mocoa. Pero el daño ya está hecho. Y mientras González enfrenta esta investigación, Bolaños debería estar en la mira no solo por su gestión en Mocoa, sino por las sombras que lo siguen en Popayán. ¿Es coincidencia que un terreno público como el Parque de la Salud se vea ahora como una oportunidad de lucro privado? Colombia no cambiará mientras sus líderes sigan viendo en la tragedia ajena una escalera para sus propios intereses.
Es hora de exigir respuestas. Si González y Bolaños no pueden explicar por qué Mocoa sigue en ruinas, que enfrenten las consecuencias. Y si el Parque de la Salud en Popayán termina en manos privadas, que se investigue hasta el fondo. Porque la verdadera avalancha que azota al país no es solo de lodo y agua, sino de corrupción e impunidad.