Movilización por la Vida y La Paz en Popayán; Aída Quilcué hizo un llamado para detener la guerra

Comunidades indígenas, organizaciones sociales y líderes políticos marcharon en Popayán para rechazar el atentado en Cajibío y exigir el cese de la violencia, reafirmando su compromiso con la paz y la defensa de la vida en el Cauca.

Movilización por la Vida y La Paz en Popayán; Aída Quilcué hizo un llamado para detener la guerra

En una contundente expresión de rechazo a la violencia y de respaldo a la construcción de paz en los territorios, cientos de integrantes de comunidades indígenas, organizaciones sociales, sectores campesinos y ciudadanía en general se movilizaron este martes 28 de abril por las principales calles de Popayán. La jornada, denominada “Movilización por la Paz y la Vida”, tuvo como principal propósito condenar el ataque con explosivos ocurrido días atrás en el sector de El Túnel, en jurisdicción de Cajibío, sobre la vía Panamericana, hecho que dejó víctimas mortales y decenas de heridos.

La movilización inició en inmediaciones del Centro Comercial Campanario, desde donde avanzó por la vía Panamericana hasta llegar al Parque Caldas, corazón político e histórico de la capital caucana. Durante el recorrido, los manifestantes portaron pancartas, banderas y consignas en defensa de la vida, al tiempo que exigieron el cese de los ataques contra la población civil en medio del recrudecimiento del conflicto armado en esta región del suroccidente colombiano.

“Ser revolucionario no es matar civiles inocentes”, expresó Lucía Ipía, comunera del pueblo nasa, quien alzó su voz en medio de la multitud para rechazar las acciones violentas atribuidas a grupos armados ilegales. Su mensaje fue replicado por otros líderes comunitarios que insistieron en que la lucha social no puede justificarse a través de la violencia indiscriminada ni del terror contra las comunidades.

En la jornada participaron figuras políticas y sociales de reconocimiento nacional, como la senadora indígena Aída Quilcué, quien ha sido una de las voces más visibles en defensa de los derechos de los pueblos originarios. Junto a ella estuvo el congresista Ferney Silva, ambos haciendo un llamado urgente a frenar la escalada violenta en el Cauca y a desescalar los discursos de odio en medio del actual contexto político y electoral.

Quilcué, en su intervención en el Parque Caldas, insistió en la necesidad de retomar los caminos del diálogo y fortalecer los procesos de paz desde los territorios. “No podemos seguir normalizando la guerra en nuestras comunidades. El Cauca necesita garantías reales para la vida, el ejercicio político y la defensa del territorio”, señaló la senadora, quien también pidió mayor presencia integral del Estado más allá del enfoque militar.

De acuerdo con reportes de organizaciones sociales y medios nacionales, el atentado en Cajibío hace parte de una serie de acciones violentas que han incrementado la tensión en el departamento del Cauca, donde operan disidencias de las antiguas Farc, especialmente estructuras como el frente Carlos Patiño. Estas acciones han incluido ataques con explosivos, hostigamientos a la fuerza pública y bloqueos en corredores estratégicos como la vía Panamericana, una de las más importantes del país.

En ese contexto, la movilización también buscó enviar un mensaje claro a los actores armados ilegales: las comunidades no están dispuestas a seguir siendo víctimas del conflicto. Líderes sociales recalcaron que el territorio caucano ha sido históricamente golpeado por la violencia, por lo que insistieron en la urgencia de implementar políticas efectivas de paz total, así como garantizar la protección de la población civil.

La jornada transcurrió en completa calma y contó con el acompañamiento de la Policía Nacional, que dispuso un operativo para garantizar la seguridad de los participantes. No se registraron alteraciones del orden público, lo que permitió que el evento se desarrollara de manera pacífica, en coherencia con el mensaje central de la movilización.

Al cierre de la actividad, en el Parque Caldas se realizó un acto político y cultural en el que representantes de distintos sectores reafirmaron su compromiso con la construcción de paz desde los territorios. Allí se escucharon intervenciones, música y reflexiones que coincidieron en un mismo punto: la necesidad de proteger la vida como valor fundamental y rechazar cualquier forma de violencia.

Esta movilización se suma a otras expresiones ciudadanas que, en diferentes regiones del país, han surgido como respuesta al recrudecimiento del conflicto armado. En el caso del Cauca, uno de los departamentos más afectados, estas acciones reflejan la resistencia de las comunidades frente a la guerra y su apuesta por un futuro en el que prevalezcan el diálogo, la justicia social y la convivencia pacífica.