Murió Indio Solari: el adiós a una de las voces más influyentes y enigmáticas del rock argentino

El músico tenía 77 años y falleció en su casa de Parque Leloir. Estaba enfermo de Parkinson y se había retirado de los escenarios en 2017, aunque se mantuvo activo hasta sus últimos días. Conmoción en el rock argentino

Murió Indio Solari: el adiós a una de las voces más influyentes y enigmáticas del rock argentino

La noticia del fallecimiento de Indio Solari este 5 de junio provocó una ola inmediata de reacciones en Argentina y distintos países de América Latina. Con su partida desaparece una de las figuras más influyentes, misteriosas y convocantes de la música popular argentina, un artista cuya obra trascendió generaciones y convirtió sus canciones en parte de la identidad cultural de millones de seguidores.

El cantante y compositor murió en su residencia ubicada en Parque Leloir, en el municipio de Ituzaingó, poniendo fin a una vida marcada por la música, la poesía urbana, el hermetismo mediático y una conexión pocas veces vista entre un artista y su público.

Desde las primeras horas posteriores a conocerse la noticia, redes sociales, músicos, periodistas, artistas y seguidores comenzaron a compartir mensajes, fotografías, canciones y recuerdos alrededor de una figura que durante décadas eligió mantenerse lejos de la exposición permanente, pero que logró convertirse en uno de los personajes más influyentes del rock en español.

La historia artística de Solari comenzó a construirse formalmente en 1975, cuando junto a Skay Beilinson dio vida a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, agrupación nacida en La Plata que terminaría transformándose en un fenómeno cultural sin precedentes.

Desde sus primeras presentaciones, Los Redondos construyeron un camino completamente distinto al de la industria musical tradicional. Evitaron los grandes medios, apostaron por la independencia artística y consolidaron una relación directa con sus seguidores, creando un fenómeno social que con el tiempo fue conocido simplemente como “la misa ricotera”.

Durante más de dos décadas, la banda publicó discos que hoy forman parte de la historia del rock argentino. Álbumes como Oktubre, Un baión para el ojo idiota, ¡Bang! ¡Bang!... Estás liquidado y Luzbelito marcaron generaciones completas y construyeron un repertorio que aún hoy continúa vigente.

La separación del grupo, ocurrida en 2001, abrió una nueva etapa para Solari. Aunque muchos dudaban que pudiera sostener semejante convocatoria sin Los Redondos, el músico volvió a demostrar la magnitud de su figura.

En 2004 apareció El tesoro de los inocentes (Bingo Fuel), el primer álbum de su nueva etapa musical, seguido posteriormente por Porco Rex, El perfume de la tempestad, Pajaritos, bravos muchachitos y El ruiseñor, el amor y la muerte, publicado en 2018.

Su carrera solista confirmó algo que para entonces ya parecía evidente: el fenómeno trascendía cualquier banda. Los recitales convocaban a cientos de miles de personas, movilizando ciudades enteras y consolidando una relación emocional profundamente arraigada con sus seguidores.

El último concierto masivo ocurrió en Olavarría, en 2017. Aquel evento quedaría grabado como uno de los episodios más complejos y discutidos de la música argentina reciente debido a los problemas logísticos y las consecuencias humanas que dejó la jornada.

Con el paso del tiempo, la salud comenzó a ocupar un lugar central en la vida pública del artista.

En marzo de 2016, durante un recital multitudinario en Tandil, Solari sorprendió a sus seguidores al confirmar públicamente que padecía Parkinson. Frente al público expresó que la enfermedad “le estaba pisando los talones”, iniciando así una etapa marcada por la convivencia pública con el diagnóstico.

La enfermedad fue modificando progresivamente su actividad artística. Aunque continuó componiendo, grabando y desarrollando proyectos musicales, las presentaciones en vivo se hicieron cada vez menos frecuentes.

Finalmente, en 2023 anunció su retiro definitivo de los escenarios debido al avance de la enfermedad, cerrando una etapa histórica dentro del rock latinoamericano.

A pesar de ello, nunca abandonó completamente la música. Durante los últimos años recurrió a nuevas tecnologías, participó en conciertos virtuales, desarrolló proyectos audiovisuales y continuó manteniendo contacto con su audiencia a través de publicaciones, entrevistas seleccionadas y mensajes especiales.

Su última aparición pública ocurrió meses atrás, cuando agradeció el reconocimiento académico recibido tras obtener un doctorado Honoris Causa, uno de los numerosos homenajes institucionales que recibió en sus últimos años.

Con su muerte desaparece una figura difícil de encasillar. Para algunos fue un músico; para otros, un poeta urbano, un referente contracultural o incluso un fenómeno social irrepetible.

Lo cierto es que pocas voces lograron construir una conexión tan profunda con su audiencia como la que construyó Indio Solari. Su obra, atravesada por metáforas, crítica social, misterio y sensibilidad popular, continuará formando parte de la memoria cultural argentina mucho después de apagarse su voz.