No es falta de plata, es falta de liderazgo: la vergonzosa ejecución presupuestal en Popayán y el Cauca
James Ruiz, director del Periódico Virtual, hace un llamado urgente a los mandatarios Juan Carlos Muñoz Bravo y Octavio Guzmán para que evalúen a fondo el desempeño de sus equipos de gobierno.

La baja ejecución presupuestal no es un tecnicismo: es un reflejo directo del abandono institucional y la falta de compromiso con las comunidades.
Cuando en Popayán y el Cauca celebran “superávit fiscal”, lo que en realidad están haciendo es confesar su incapacidad de gobernar. Así lo sostiene James Ruiz, director del Periódico Virtual, en una reflexión crítica que cuestiona el pobre desempeño de las administraciones de Juan Carlos Muñoz Bravo, alcalde de Popayán y Octavio Guzmán, Gobernador del Cauca.
El diagnóstico es claro y preocupante: secretarías enteras sin rumbo, recursos públicos congelados por falta de gestión y funcionarios que, en palabras del periodista, “ni para gastarse la plata sirven”. La ejecución presupuestal, ese indicador frío pero contundente, revela la profundidad de la crisis administrativa que enfrentan ambas entidades.
¿Cómo se mide un buen gobierno?
No con aplausos de cortesanos ni con discursos grandilocuentes, sino con hechos. Y en la administración pública, los hechos se miden con cifras de ejecución: ¿cuánto del dinero asignado se invirtió efectivamente en obras, programas sociales, salud, educación, vías o seguridad? ¿Cuánto terminó en el congelador de la ineficiencia?
Ruiz advierte que, detrás de cada punto porcentual no ejecutado, hay una comunidad sin alcantarillado, un niño sin escuela adecuada, una mujer sin atención médica, un campesino sin vías para sacar su cosecha. Por eso, la baja ejecución no es un error menor: es un atentado contra la dignidad de los caucanos.
¿Dónde están los líderes?
La crítica también apunta hacia una ausencia más estructural: la falta de liderazgo político y de unidad regional. El Cauca parece haber perdido su capacidad de gestión ante el Gobierno Nacional, mientras el presidente Gustavo Petro sigue sin cumplir sus promesas con el departamento.
Frente a este abandono, Ruiz evoca épocas pasadas en las que líderes como Aurelio Iragorri Hormaza sí lograban atraer obras y recursos. Hoy, el panorama es desolador: sin presión política, sin bancada fuerte, sin interlocutores con peso, el Cauca queda a merced del centralismo y la negligencia.
El periodista exige a los mandatarios que tomen decisiones: que evalúen a sus secretarios, que exijan resultados, que remuevan a quienes no demuestren idoneidad. Porque el tiempo pasa, los recursos se vencen, y las necesidades de la gente no esperan.
“Gobernar no es administrar el statu quo, es transformar realidades”, subraya Ruiz, dejando claro que no importa si un funcionario es de izquierda, de centro o de derecha: lo que importa es que cumpla, que gestione, que le sirva a la gente.
Celebrar superávit en medio de la pobreza no es una virtud: es una confesión de fracaso. Es hora de que el Cauca despierte, de que sus gobernantes dejen los discursos y pasen a la acción. Porque si no ejecutan, si no cumplen, si no lideran, no solo estarán perdiendo el respaldo de la ciudadanía. Estarán traicionando su mandato y sepultando la esperanza de miles de caucanos.