La Vega reclama voz en el Congreso: El respaldo a Óscar Campo nace de la memoria y el carácter
Más allá de las placas huellas y los muros del hospital, la comunidad del Macizo Caucano reafirma su alianza con un liderazgo que no se queda mudo ante el centralismo.
En las montañas de La Vega, la política no se mide en discursos, sino en lo que queda cuando la lluvia para.
El Representante a la Cámara, Oscar Campo, regresó al corazón del Macizo para encontrarse con una comunidad que tiene memoria. No fue una visita de cortesía; fue una reafirmación: en un Cauca asediado por el olvido, la voz de un líder es la única herramienta para que el territorio no se vuelva invisible en los despachos de Bogotá.
La huella que el tiempo no borra
El encuentro no necesitó de grandes tarimas. La legitimidad de Campo en este sector rural se sostiene sobre cimientos reales.
Durante el diálogo, los habitantes recordaron que obras como el Hospital de La Vega, las redes de placas huellas que facilitan la salida de productos y los proyectos productivos, no son "favores", sino el resultado de una gestión que comenzó en la Gobernación y que hoy exige continuidad y firmeza.
"El Cauca no necesita voceros de escritorio ni políticos mudos frente a los problemas del territorio. Necesita representantes que digan las cosas como son", sentenció Campo ante una audiencia de líderes que reconocen en él a alguien que conoce el barro de sus caminos.
Contra el silencio de la capital
El énfasis de la jornada estuvo en la defensa del territorio. En un contexto regional donde la seguridad y la inversión social parecen retroceder, la figura de un Representante con carácter se vuelve vital. Campo destacó la labor del exalcalde Oliver Ordóñez Paz, señalando que el desarrollo de La Vega ha sido posible gracias a una planificación que no teme alzar la voz frente al Gobierno Nacional.
Para los asistentes, el respaldo a Campo es una respuesta directa al "aire del tiempo" que se respira en el Cauca: un cansancio generalizado hacia la política que promete y desaparece, frente a una gestión que, aunque hoy se libra desde el Congreso, mantiene los pies en la tierra del Macizo.
Aplaudir es fácil; lo difícil es hablar claro cuando el Cauca duele. Mientras unos se pierden en la alabanza ciega y otros en el odio sordo, Óscar Campo camina por la ruta del carácter. No se trata de atacar por sistema, sino de defender por convicción. Reconocer lo que sirve, sí, pero plantarse firme para exigir la justicia que a este territorio le han quedado debiendo. El Cauca no necesita más ecos del Palacio; necesita una voz que sea su propio escudo.
El Municipio de la Vega representa el termómetro de la ruralidad: si el Estado no llega con obras y el Congreso no llega con voz, el territorio queda a merced del caos. El respaldo a Óscar Campo es, en esencia, la apuesta por la política de "carácter frente a la crisis".
La jornada en La Vega concluyó con un compromiso renovado. No se trata solo de recordar el pasado, sino de asegurar que ese plan de inversión regrese. La confianza de la gente, como bien señaló Campo, se honra con trabajo constante y con la valentía de no callar cuando el departamento más lo necesita.
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