Popayán, cuna de la historia nacional, enfrenta el atraso de sus calles: conductores y motociclistas esquivan huecos a diario para no morir
Habitantes de distintos barrios denuncian cráteres profundos que se agravan con las lluvias, convirtiéndose en trampas de agua y barro.
Es increíble que una ciudad tan importante como Popayán, prácticamente cuna de la historia nacional y conocida mundialmente como la Ciudad Blanca, vea cómo sus calles demuestran hoy un marcado atraso vial.
Huecos y más huecos obligan a conductores de vehículos particulares, buses de servicio público y motociclistas a zigzaguear constantemente para evitar daños mayores o accidentes, en una cuidad de tan noble origen.
Fundada en 1537 por Sebastián de Belalcázar, Popayán fue un eje estratégico del Virreinato de la Nueva Granada, punto de conexión comercial entre Lima, Quito y Cartagena, y cuna de al menos 17 presidentes de Colombia, además de figuras clave de la Independencia como Francisco José de Caldas y Camilo Torres.
Su centro histórico, declarado Monumento Nacional, conserva la arquitectura colonial blanca (origen de su apodo, ligado históricamente a una medida sanitaria contra la nigua hace más de 200 años) y es escenario de las procesiones de Semana Santa, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco. Sin embargo, más allá de las fachadas impecables del sector colonial, la malla vial urbana y periférica refleja décadas de deterioro acumulado.
Habitantes de distintos barrios denuncian cráteres profundos que se agravan con las lluvias, convirtiéndose en trampas de agua y barro. En sectores como la calle 17 (varios tramos calificados de “meras trochas”), el barrio Modelo, Valle del Ortigal, Campamento, Morinda y zonas aledañas al centro, los vecinos reportan daños recurrentes en suspensiones, llantas y rines de sus vehículos. Motociclistas, que representan una parte importante del parque automotor payanés, enfrentan riesgos elevados de caídas. En temporada invernal el problema se multiplica: el agua estancada oculta la profundidad de los baches y genera accidentes, mientras que en época seca el polvo afecta la salud respiratoria.
“Uno paga impuestos de vehículos y predial cumplidamente, pero nos toca transitar por lodo y huecos profundos que destrozan los carros”, han expresado conductores en denuncias ciudadanas recurrentes. Comunidades han llegado a rellenar algunos hoyos con escombros y arena de manera improvisada para mitigar el peligro, mientras exigen intervenciones definitivas y no simples “tapa-huecos” temporales que se deshacen con el paso de vehículos pesados o las primeras lluvias.
Según datos de la propia administración municipal, Popayán cuenta con alrededor de 570 kilómetros de vías urbanas, de los cuales cerca del 20 % (aproximadamente 100 kilómetros) se encuentra en estado de deterioro severo y requiere intervención profunda. La Secretaría de Infraestructura ha adelantado el Programa de Malla Vial con inversiones millonarias: en distintos periodos se han destinado recursos cercanos a los 3.000 millones, 7.500 millones y hasta adiciones que elevan contratos por encima de los 12.000 millones de pesos para parcheo, fresado, reposición de carpeta asfáltica y pavimentación en las nueve comunas.5
Se han intervenido tramos en barrios como La Estancia, Prados del Norte, La Esmeralda, Pandiguando, sectores del centro histórico (especialmente antes de Semana Santa, con reposición de pavimento en carreras y calles del recorrido procesional), la avenida Primero de Mayo (doble calzada entregada tras años de espera) y vías hacia Belén. En la zona rural, la Alcaldía y la Gobernación del Cauca (a través del programa Vías para la Vida) han avanzado en placa-huella, mejoramiento de corredores que conectan decenas de veredas y proyectos ambiciosos que buscan recursos nacionales superiores a los 66.000 millones para más de 12 kilómetros estratégicos entre Popayán y Cajibío.
Pese a estos esfuerzos y al anuncio de avances (kilómetros intervenidos, cuadras recuperadas y metas de ejecución cercanas al 90 % en algunos frentes), la percepción ciudadana es que los huecos “están por toda la ciudad”. Las reparaciones puntuales a menudo no resisten el tráfico pesado, las fallas en redes de alcantarillado subyacentes o la falta de mantenimiento preventivo integral. Críticas apuntan a obras incompletas, materiales de calidad cuestionada en el pasado y la necesidad de una planificación urbana más robusta que evite el ciclo de deterioro-reparcheo-deterioro.
El mal estado de las vías no solo genera costos económicos a los ciudadanos (reparaciones mecánicas frecuentes) y a las aseguradoras, sino que impacta la movilidad, el transporte público, el comercio local y la imagen turística de una ciudad que vive en gran medida de su patrimonio histórico y cultural. En un contexto de crecimiento urbano, el paso de volquetas y vehículos de carga en ciertos corredores acelera el desgaste.
Mientras la administración del alcalde Juan Carlos Muñoz Bravo continúa gestionando recursos propios, departamentales y nacionales, y ejecuta intervenciones en comunas y veredas, los payaneses insisten en mayor celeridad, transparencia en la ejecución y soluciones estructurales. La ciudadanía puede reportar huecos a través de canales municipales para priorizar atenciones, pero el llamado de fondo es claro: Popayán merece una malla vial a la altura de su grandeza histórica.
La Ciudad Blanca no puede seguir obligando a sus habitantes a esquivar el atraso en cada esquina. La recuperación vial es una deuda pendiente con el presente y el futuro de esta cuna de la nación.