Popayán, su lugar seguro: la raíz que sostiene a Paloma Valencia en el camino a la Presidencia

Con una sinceridad que conmueve, Paloma Valencia abrió su corazón para contar uno de los momentos más íntimos de su vida: la despedida de su padre, Ignacio Valencia. No habló como política, sino como hija, como mujer, como ser humano marcado por la fe, la familia y la memoria.

Popayán, su lugar seguro: la raíz que sostiene a Paloma Valencia en el camino a la Presidencia

Era el 8 de diciembre, día de la Virgen. En casa, rodeados de hermanos y familiares, compartieron el almuerzo. Luego subieron a la habitación y alguien propuso rezar el rosario. Uno a uno se arrodillaron alrededor de la cama. Cuando llegó el misterio de la muerte, Paloma se sentó junto a su padre y con una paz inmensa se despidió con un último abrazó.

En sus palabras le dijo a Ignacio que ya lo estaban esperando sus padres, que todos estaban en Popayán. Aunque era invierno, el día estaba hermoso. Le habló del cielo azul, del viento suave y de esa Popayán que para ellos siempre representó calma, hogar y refugio.

“Ese es mi lugar seguro”, dijo. Y quiso que su padre partiera hacia ese mismo lugar que también fue seguro para él.

Ese recuerdo no solo habla de una despedida, habla de raíces profundas. De una mujer que, incluso en uno de los momentos más difíciles, encontró fortaleza en su tierra, en su fe y en su historia.

Hoy, esa misma Paloma Valencia camina hacia uno de los mayores retos de su vida: ganar la Gran Consulta por Colombia este 8 de marzo y convertirse en la primera mujer presidenta de Colombia.

Desde ese cielo azul de Popayán, desde ese lugar seguro que la sostiene, Paloma avanza con convicción, con carácter y con corazón. Porque quien no olvida de dónde viene, sabe con claridad hacia dónde quiere llevar a su país.