Presidente Gustavo Petro ordenó que ningún establecimiento militar sea usado para posesión de Abelardo de la Espriella

Señaló el presidente que él es aún el comandante supremo de las Fuerzas Militares y, por tanto, mantiene la autoridad sobre las instalaciones militares.

Presidente Gustavo Petro ordenó que ningún establecimiento militar sea usado para posesión de Abelardo de la Espriella

El próximo Congreso que se posesionará el 20 de julio en Colombia enfrenta un desafío que va más allá de la simple construcción de mayorías legislativas: la aprobación para trasladar la ceremonia de transmisión del poder presidencial a una guarnición militar, tal como lo ha solicitado Abelardo de la Espriella, presidente electo. Este cambio protocolario no es una mera formalidad, sino una maniobra con profundas implicaciones políticas y diplomáticas.

Desde hace semanas, los equipos de De la Espriella vienen solicitando a la Secretaría General del Congreso orientación jurídica sobre cómo proceder para sacar el acto protocolario de la tradicional Plaza de Bolívar en Bogotá y efectuarlo en un cantón militar. La administración saliente, liderada por Gustavo Petro, ha manifestado su desacuerdo, argumentando que tal traslado no sería legal sin una autorización previa del Capitolio. En respuesta, el Congreso ha indicado que dicho proceso puede iniciarse mediante una proposición ordinaria de cualquier congresista o bancada, y que una mayoría simple —la mitad más uno de los presentes en cada cámara— sería suficiente para avalar el traslado.

Mariana Pacheco Montes, coordinadora del empalme en Relaciones Exteriores, firmó la misiva dirigida a los secretarios del Senado y la Cámara donde se solicita esta guía jurídica. Su rol es crucial, ya que dejar claro el protocolo también implica coordinar la presencia de mandatarios extranjeros en la ceremonia, que se prevé tendrá lugar el 7 de agosto en una instalación militar. Se espera una delegación de alto nivel de Estados Unidos y otras naciones, reforzando la importancia internacional del evento y evidenciando la consolidación de alianzas estratégicas, especialmente con Washington e Israel, que cobrarán mayor protagonismo bajo la nueva administración.

Este acto posee además un trasfondo político delicado. El Escudo de las Américas, organismo impulsado por Donald Trump para fortalecer la cooperación antinarcóticos y de seguridad en América Latina, emitió recientemente un pronunciamiento expresando preocupación por la negativa de Petro a reconocer los resultados electorales. El apoyo estadounidense al gobierno entrante busca garantizar una transición democrática y pacífica, considerando la influencia que tiene Washington en la política colombiana. Cabe destacar que Petro continúa en la llamada "lista Clinton", lo que añade un matiz de tensión adicional.

Pese a la resistencia del actual Ejecutivo, los preparativos para realizar la ceremonia en un entorno militar avanzan rápidamente. Sin embargo, hasta ahora se ha negado el acceso logístico a varias bases militares para organizar el evento, incluyendo la Vigésima Brigada en Popayán, CACOM 7, Cantón Militar Pichincha en Cali, Tolemaida y CAMAN Madrid. Esta negativa refleja el clima de tensión entre ambos gobiernos durante el proceso de empalme, marcado por suspensiones y acusaciones cruzadas relacionadas con la entrega de información y posibles intenciones de extraditar a Petro.

Para De la Espriella, la base militar en Cauca tiene especial relevancia estratégica. Esta decisión busca enviar un contundente mensaje contra la disidencia criminal liderada por alias Iván Mordisco, un foco de inseguridad en la región. Washington ya ha manifestado su apoyo para que se intensifiquen las operaciones militares en esa zona, con la posible captura de Mordisco como un objetivo prioritario, que podría convertirse en el primer golpe significativo a la ilegalidad bajo la administración entrante.

En paralelo, la Cancillería prepara los documentos para licitar la logística del acto, inicialmente previsto para celebrarse en Bogotá. No obstante, dicha convocatoria podría modificarse tras la instalación del nuevo Congreso y la eventual aprobación del traslado. Esta etapa genera expectación en el ámbito político y diplomático, pues marcará un precedente en la manera en que se realiza la transmisión del poder en Colombia, reflejando tensiones internas y ajustes en las relaciones internacionales.

En conclusión, la negociación alrededor del traslado de la ceremonia de posesión presidencial es mucho más que un trámite protocolario; simboliza la pugna por la legitimidad, la estabilidad política y la redefinición de alianzas externas e internas. La participación activa del Congreso será determinante para dar el visto bueno a este cambio histórico, mientras que la interacción entre los equipos saliente y entrante evidencia una compleja transición que va más allá de la simple entrega de mando y que podría reconfigurar el mapa político y diplomático colombiano en los próximos meses.