Quien sacó a los militares de Toribío, Cauca ahora será ministro de la Igualdad

El nuevo ministro de la Igualdad no tiene experiencia para asumir dicho cargo.

Quien sacó a los militares de Toribío, Cauca ahora será ministro de la Igualdad

La designación de Alfredo Acosta Zapata como nuevo ministro de la Igualdad no solo reabrió el debate sobre la idoneidad de los nombramientos en el Gobierno de Gustavo Petro, sino que revivió uno de los episodios más controvertidos del norte del Cauca: su papel en 2012 como integrante de la Guardia Indígena que obligó a tropas del Ejército a abandonar el municipio de Toribío.

Acosta, conocido como “Lucho” dentro de las comunidades indígenas, es el mismo líder que apareció en los registros audiovisuales del momento en que uniformados fueron retirados de la zona en medio de una fuerte tensión con la Guardia Indígena.

Para amplios sectores, aquel hecho representó una humillación a la Fuerza Pública y un precedente peligroso para la autoridad del Estado. Hoy, más de una década después, ese mismo dirigente pasa a ocupar una de las carteras más estratégicas del Ejecutivo.

El nuevo ministro llega en reemplazo de Juan Carlos Florián y su hoja de vida ya genera fuertes cuestionamientos.

No tiene experiencia en cargos públicos, no cuenta con formación universitaria y su trayectoria profesional está centrada casi exclusivamente en la Organización Nacional Indígena de Colombia (Onic), donde se desempeñó durante 14 años como coordinador nacional.

Su formación académica se limita a la básica secundaria, culminada en 1995. No registra estudios superiores ni experiencia formal en formulación de políticas públicas, administración estatal o diseño institucional, funciones que son centrales en un ministerio creado para “diseñar, dirigir y coordinar políticas de igualdad y equidad en Colombia”.

Aunque su trabajo con comunidades indígenas es ampliamente reconocido, críticos del nombramiento señalan que el Gobierno está priorizando el simbolismo político por encima de la capacidad técnica. Para ellos, resulta contradictorio que una cartera con responsabilidad nacional sea entregada a una persona sin trayectoria en gestión pública.

El pasado de Acosta como líder de la Guardia Indígena también divide opiniones. Mientras sectores afines al Gobierno lo defienden como un referente de resistencia y autonomía de los pueblos ancestrales, otros consideran que su historia representa una postura confrontacional frente a la institucionalidad, incompatible con el rol de un ministro.

La polémica crece aún más porque el Ministerio de la Igualdad, creado en 2023, es una de las apuestas más fuertes del presidente Petro para su legado político.

Por eso, el nombramiento de un funcionario sin experiencia estatal y con antecedentes de choque directo con la Fuerza Pública es visto por muchos como una provocación política más que como una decisión técnica.