Roban $10 Millones en equipos al seleccionado de Fútbol de Salón que Representa a Popayán en Copa Nacional

Se evidencia que la inseguridad golpea hasta los grupos de deportistas de la ciudad, poniendo en evidencia la falta de garantías de parte de las autoridades.

Roban $10 Millones en equipos al seleccionado de Fútbol de Salón que Representa a Popayán en Copa Nacional


La delincuencia golpeó una vez más a la capital caucana, y esta vez su víctima no fue un transeúnte en la calle ni un establecimiento comercial. Esta vez, el blanco fue el deporte. Una oficina del polideportivo del barrio Alfonso López fue forzada por desconocidos, quienes se llevaron computadores, equipos de sonido, micrófonos e implementación deportiva valorados en aproximadamente diez millones de pesos. Lo robado no era solo tecnología o material deportivo: era el respaldo logístico del equipo de fútbol de salón que lleva el nombre de Popayán a una copa nacional.


Los hechos ocurrieron en el polideportivo del barrio Alfonso López, un escenario deportivo que sirve como sede de entrenamiento y operación del equipo de fútbol de salón que representa a la Ciudad Blanca en una competencia de carácter nacional. Los delincuentes ingresaron de manera forzada a una de las oficinas del complejo y sustrajeron todo lo que encontraron a su paso: equipos de cómputo utilizados para la gestión administrativa del equipo, sistemas de sonido, micrófonos y una importante dotación de implementos deportivos.

El golpe económico es significativo. Diez millones de pesos en bienes que no son fáciles de reponer para una organización deportiva que depende de apoyos institucionales y privados para poder competir. Pero más allá del valor material, lo que más duele es el mensaje que deja el robo: en Popayán, ni siquiera los escenarios deportivos están a salvo de la delincuencia.

Un Equipo que Representaba a la Ciudad, Ahora sin Herramientas
Lo que hace este robo especialmente indignante es el contexto en el que ocurrió. Los bienes sustraídos hacían parte del apoyo logístico con el que contaba el equipo de fútbol de salón para afrontar su participación en una copa nacional. Es decir, no se trata de pertenencias particulares ni de equipos de una empresa privada. Se trata de los recursos con los que un grupo de deportistas payaneses tenía previsto salir a representar a su ciudad en una competencia de alto nivel.

Los jugadores, entrenadores y directivos que forman parte de este proceso deportivo llevan meses de preparación, sacrificio y trabajo para poder competir dignamente en el torneo nacional. Ahora, a pocos días o semanas de una cita que debía ser motivo de orgullo para la capital caucana, se encuentran sin los equipos necesarios para operar con normalidad. El robo no solo afecta las finanzas del equipo: interrumpe su dinámica deportiva, genera incertidumbre sobre su participación y lanza una sombra de frustración sobre todo el proceso que venían construyendo.


Las directivas de la organización deportiva reaccionaron con energía ante lo ocurrido. En un comunicado, rechazaron de manera categórica el acto delincuencial y enviaron un llamado directo a las autoridades competentes para que asuman la investigación de manera inmediata, con el objetivo de identificar a los responsables y, si es posible, recuperar los elementos hurtados.

Para los dirigentes del equipo, este tipo de hechos no pueden quedar en la impunidad. El robo a un escenario deportivo, a un equipo que representaba a Popayán, merece una respuesta contundente de las instituciones. No solo como acto de justicia, sino como señal de que el deporte caucano cuenta con el respaldo y la protección del Estado.


Este nuevo episodio delincuencial se suma a una lista creciente de hechos que tienen a la ciudadanía payanesa en estado de alerta. En los últimos días, Popayán ha sido escenario de múltiples robos en distintos sectores de la ciudad, y la sensación generalizada es que la inseguridad avanza con mayor rapidez que la capacidad de respuesta de las autoridades.

El hecho de que ahora el deporte sea víctima de la delincuencia envía una señal preocupante: ningún espacio está exento del riesgo. Los polideportivos barriales, que deberían ser refugios seguros donde los jóvenes encuentran en el deporte una alternativa de vida, también están siendo vulnerados.


Mientras las autoridades avanzan, o deben avanzar, en la investigación, la situación del equipo de fútbol de salón queda en el aire. Necesitan reponer los equipos robados si quieren mantener su participación en la copa nacional, y para lograrlo necesitarán el apoyo de la ciudadanía, de las instituciones y de los patrocinadores que crean en el deporte como herramienta de desarrollo social.

Robarle al deporte es robarle a la ciudad. Y Popayán merece que sus deportistas puedan representarla con dignidad, sin que la delincuencia les quite lo que tanto les ha costado construir.