Timbianos piden más seguridad: la velatón para pedir justicia tras el asesinato de Nicolás Santiago Tálaga Inchima
Delincuentes acabaron con la vida de este joven, todo por robarle su teléfono celular.
La noche de este miércoles 14 de enero de 2026, el parque principal del municipio de Timbío, Cauca, se convirtió en un escenario de luto y protesta.
Familias y comunidades se congregaron en una emotiva velatón para rechazar la muerte violenta de Nicolás Santiago Tálaga Inchima, un joven que había comenzado su año laboral con esperanza, tras cumplir su primer día de trabajo en un establecimiento comercial. Sin embargo, su camino de regreso a casa se tornó en tragedia cuando fue víctima de un violento asalto en el sector de Las Huacas.
Nicolás, como muchos jóvenes de su generación, aspiraba a construir un futuro mejor. Después de un día de esfuerzo, se disponía a regresar a su hogar para descansar. Eran aproximadamente las 11:30 de la noche del pasado sábado 10 de enero cuando fue interceptado por delincuentes que intentaron despojarlo de sus pertenencias. Según las versiones iniciales que circulan entre la comunidad y los medios locales, las intenciones de los agresores fueron letales. Al parecer, frente a la negativa de Nicolás a entregar su teléfono celular, los delincuentes le dispararon sin compasión, acabando de manera inmediata con su vida en el lugar del ataque.
Esta situación ha generado una profunda consternación e indignación entre los habitantes de Timbío. La noticia de su fallecimiento recorrió rápidamente las calles del municipio, donde muchos reconocían a Nicolás Santiago no solo como un joven trabajador, sino como un miembro querido de la comunidad. Las expresiones de dolor y rabia resuenan en cada rincón, y un clamor colectivo por justicia se eleva alto, exigiendo respuestas a las autoridades competentes.
“No queremos que este crimen quede en la impunidad”, expresaron los asistentes durante la velatón, lanzando un mensaje claro: la comunidad exige celeridad en las investigaciones y acciones contundentes que frenen la creciente inseguridad que se ha apoderado del municipio.
El periodista timbiano Carlos Arango destacó que la velatón no solo era un acto de memoria, sino un grito por la vida, la paz y el respeto hacia los jóvenes de la región. Las velas encendidas simbolizaban la luz que se apaga con cada acto de violencia, iluminando la urgencia de un cambio en las políticas de seguridad que afectan a miles de ciudadanos en el Cauca.
El dolor compartido por los familiares, amigos y la comunidad reflejaba una herida que se siente profundamente arraigada en la sociedad, evidenciando que cada vida perdida representa no solo un número, sino una historia truncada, sueños marchitos y familias devastadas.
Con el telón de fondo de esta tragedia, la comunidad también ha hecho un llamado a las autoridades para que refuercen la presencia policial en la zona rural de Timbío. Un aumento en los patrullajes y controles de seguridad es visto como una necesidad imperiosa, ya que los ciudadanos recuerdan tiempos en que estas medidas eran más frecuentes y efectivas.
"Las veredas y el casco urbano necesitan un mayor compromiso de las fuerzas del orden", manifestaron varios habitantes, indicando que la sensación de vulnerabilidad ha ido en aumento, alimentada por una percepción de falta de protección y respuesta ante el crimen.
A medida que la velatón avanzaba, en un ambiente de solemnidad y reflexión, los asistentes compartieron anécdotas y recuerdos de Nicolás, resaltando su bondad y la alegría que emanaba. La comunidad, unida en su dolor, se comprometió a no olvidar su legado y a luchar por un entorno más seguro y justo para todos, especialmente para las futuras generaciones que merecen vivir sin miedo.
El caso de Nicolás Santiago Tálaga Inchima es un triste recordatorio de la realidad de muchas comunidades en Colombia, donde la violencia y la inseguridad persisten como sombras amenazantes.
"Lo que debía ser un día de celebración terminó en tragedia", reiteraron los periodistas locales, subrayando la necesidad urgente de atención y acción por parte de las autoridades.
La voz de Timbío se alza fuerte y clara, reclamando un cambio y justicia para todos aquellos que han sido despojados de su derecho a la vida. En esta unidad y clamor por justicia, la comunidad se aferra a la esperanza de que la memoria de Nicolás pueda ser el catalizador para un futuro más seguro y lleno de oportunidades.