Un legado que trasciende: el puente generacional que consolida la excelencia en Unicauca
A través del encuentro de saberes, el diálogo intergeneracional y el trabajo colaborativo.
Las profesoras Judy Cristina Realpe Chamorro y Luz Adriana Rengifo Gallego, integrantes del Comité de Acreditación, tejen puentes de conocimiento que resultan ser de un valor incalculable no solo para el ahora, sino también para el mañana.
El camino recorrido y los aprendizajes que inevitablemente va dejando, no solo fortalecen nuestro Sistema de Aseguramiento de la Calidad, sino que reafirman el compromiso inquebrantable de la Universidad del Cauca con la excelencia académica rumbo al #Destino2027: la Reacreditación Institucional como un sueño común.
La excelencia de una institución cobra vida cuando el conocimiento se hereda, se transforma y se deposita en las manos de quienes liderarán lo que está por venir. Por ello, en la Universidad del Cauca entendemos que la Reacreditación Institucional trasciende la simple revisión de indicadores; es, en esencia, un espacio invaluable para el reencuentro, el diálogo y la capitalización de nuestros triunfos colectivos. En este escenario, las profesoras Judy Cristina Realpe Chamorro y Luz Adriana Rengifo Gallego personifican la sinergia perfecta entre la trayectoria y las nuevas visiones: un esfuerzo articulado que democratiza el aprendizaje, fortalece nuestra capacidad institucional y siembra una cultura de mejoramiento continuo a prueba del tiempo.
Como ingeniera electrónica y de telecomunicaciones, con especialización y maestría de nuestra propia Alma Mater, la profesora Judy Cristina es memoria viva de este devenir institucional, habiendo sido una pieza clave en la primera renovación de la acreditación en 2018. Hoy, no solo nutre con su amplia experticia la hoja de ruta hacia el 2027, sino que, como coordinadora del programa de Ingeniería en Inteligencia Artificial y Ciencia de Datos, conecta nuestro legado con los desafíos del mañana. Su vasta trayectoria le ha enseñado que la calidad jamás es un destino final, sino una brújula permanente que orienta, resignifica y empodera el verdadero quehacer universitario.
Por su parte, la profesora Luz Adriana —licenciada en Biología y Química, magíster en Educación con énfasis en la enseñanza de las ciencias naturales y doctora en Educación en la misma línea de investigación—, oxigena este tránsito con una profunda mirada pedagógica, sustentada en la reflexión crítica sobre nuestras prácticas formativas. Aunque forjó su rigor evaluativo en las exitosas acreditaciones de la Licenciatura en Ciencias Naturales y el Doctorado en Ciencias de la Educación, su salto al escenario de la Reacreditación Institucional expande su impacto a toda la Universidad. Y es precisamente este cruce de saberes entre disciplinas lo que evidencia que la calidad en Unicauca no es un monólogo, sino un tejido vivo de responsabilidades compartidas.
Este relevo de la antorcha (muy a propósito de nuestro logo institucional), cobra un sentido transformador para quienes asumen por primera vez este gran reto de impacto regional. Para la profesora Luz Adriana, recibir este conocimiento de liderazgos previos define la esencia del proceso, entendiéndolo como “Un ejercicio de autoevaluación que permite revisar qué tenemos, qué hemos hecho y sobre todo organizar y sistematizar eso que tenemos porque hay trabajos y procesos muy valiosos en la universidad. Entonces, este proceso de acreditación institucional nos permite, además de identificarlos y reunirlos, hacer un plan de mejoramiento para mirar con qué podemos continuar, qué podemos hacer y qué aspectos debemos mejorar. De ahí que la escritura del documento permita conocer qué se está haciendo en cada uno de esos rinconcitos de la universidad”. De igual forma, enaltece el poder de la articulación en equipo y el traspaso de aprendizajes: “Y algo que me parece muy valioso es ese ejercicio de trabajar con personas que previamente han estado en estos procesos, pues esas experiencias nos permiten, a quienes estamos por primera vez, ir creciendo e ir aprendiendo de ellos, entonces compartir con la profesora Elizabeth y la profesora Cristina, que ya habían estado en dos procesos anteriores, lo resalto como un ejercicio muy significativo”.
Desde la orilla de la experiencia, la profesora Judy Cristina corrobora que guiar a sus compañeras renueva también su propia mirada frente a la institución. Como ella misma explica, esta retroalimentación es recíproca: “Tener un poquito de trayectoria en la acreditación de programas nos ayudó o me ayudó a ver la universidad de otra manera, siempre buscando la calidad. Entonces es algo muy motivador porque siempre estamos viendo en qué podemos mejorar, qué podemos hacer visible, porque, como dice la profesora Luz Adriana, haciendo el documento uno se da cuenta que la Universidad hace muchísimas cosas, pero el documento queda muy corto para evidenciar todo”. En consecuencia, sistematizar estas vivencias y documentar nuestros avances en docencia, investigación, cultura y gestión administrativa se vuelve un acto vital para resguardar la memoria de Unicauca y garantizar que nuestra capacidad de mejora sea inagotable.
Esta hermandad académica demuestra que el conocimiento no se estanca: se transfiere, inspira confianza y hace parte natural de la Universidad, garantizando que esa capacidad instalada y que su excelencia no dependa de esfuerzos aislados, sino del latir de toda una comunidad. Ambas coinciden en que la Reacreditación es, indiscutiblemente, nuestro mayor sueño –y proyecto– colectivo. Mientras que la profesora Judy Cristina insta a abrazarla como “Un proceso de mejoramiento y de crecimiento”, Luz Adriana nos invita a maravillarnos con la riqueza que habita en cada facultad y dependencia. Por ello, de cara a la inminente visita de los pares académicos del CNA, misma prevista entre el 26 y el 28 de octubre, el llamado es contundente: ¡abramos las puertas de nuestra casa con profundo orgullo y compartamos la grandeza de lo que somos ahora!
Porque construir una universidad de alta calidad también significa aprender unos de otros, reconocer el camino recorrido y preparar a quienes seguirán aportando a su crecimiento. En Unicauca, una casa que es #PatrimonioDeTodo, el legado se construye en la cotidianidad, con el compromiso de quienes enseñan, investigan, acompañan y avanzan hacia una meta común desde sus diferentes roles. Hoy, las experiencias entrelazadas, así como las trayectorias compartidas por estas destacadas profes, son un ejemplo claro de que juntos hacemos historia. Unidos como una sola fuerza hacia la Reacreditación Institucional en el 2027, seguimos consolidando una educación superior pública, pertinente y de altísima calidad, capaz de seguir transformando vidas y haciendo sueños realidad.
Redacción: Centro de Gestión de las Comunicaciones