Una mano solidaria en medio de la crisis de salud en Popayán

Esta es la gran labor de la Fundación Integral Gestión, llevando así esperanza a cientos de ciudadanos.

Una mano solidaria en medio de la crisis de salud en Popayán



En una modesta oficina del barrio El Jardín, al norte de Popayán, cada día comienza con la llegada de personas que cargan algo más que una fórmula médica: traen también la esperanza de encontrar el medicamento que les permita continuar con sus tratamientos.

La escena se repite con frecuencia. Adultos mayores, madres de familia y pacientes con enfermedades crónicas esperan turno para preguntar si en ese pequeño lugar existe la medicina que no han podido conseguir por medio del sistema de salud.

La situación no es menor. En el departamento del Cauca, muchos usuarios aseguran que las dificultades para acceder a citas, tratamientos y medicamentos se han vuelto cada vez más frecuentes, especialmente entre afiliados de entidades como Nueva EPS. En medio de ese panorama complejo, surgió una iniciativa que hoy representa un alivio para cientos de personas: la Fundación Integral Gestión.

Desde este espacio sencillo, un grupo de profesionales y voluntarios decidió impulsar una red solidaria para recolectar y entregar medicamentos donados por ciudadanos, pacientes y algunas instituciones. Cada frasco, cada caja y cada tableta que llega al lugar es clasificada y organizada para luego ser entregada a quienes más la necesitan.

Para muchos, puede tratarse de un gesto pequeño. Pero para quienes llevan semanas o incluso meses sin poder adquirir sus medicamentos, esa ayuda significa la posibilidad de continuar con su tratamiento y mejorar su calidad de vida.

“Detrás de cada medicamento donado hay una vida que puede continuar su tratamiento”, explican quienes lideran esta labor, convencidos de que la solidaridad puede marcar la diferencia en momentos difíciles. Por eso, constantemente invitan a la comunidad a donar medicamentos en buen estado para mantener activa esta cadena de ayuda.

Lo que empezó como una iniciativa discreta ha ido creciendo con el paso de los meses. En una ciudad que cuenta con una reconocida formación académica en el área de la salud, muchos habitantes enfrentan hoy la contradicción de no poder acceder a los medicamentos básicos que les recetan sus médicos. Ante esa realidad, la fundación se ha convertido en un lugar de apoyo para quienes no encuentran respuestas en el sistema.

Pero el impacto de esta labor no se limita a la entrega de fármacos. Con el tiempo se ha formado una red de solidaridad en la que quienes reciben ayuda también se sienten motivados a contribuir cuando tienen la posibilidad, ya sea donando medicamentos, compartiendo información o apoyando a otros pacientes que atraviesan la misma situación.

Entre quienes han encontrado alivio gracias a esta iniciativa está María Nelly Cortés, una mujer de 77 años que durante varios meses buscó sin éxito el medicamento que necesitaba para tratar sus dolencias.

“Mil y mil gracias. Llevaba más de tres meses sin tener el medicamento que los médicos de esa Nueva EPS me recetaron, pero gracias a esta fundación encontré este alivio para poder mantenerme viva en medio de mis dolencias”, relata con gratitud.

Historias como la suya se repiten a diario. Personas que llegan preocupadas y se marchan con una bolsa de medicamentos, pero también con algo más valioso: la certeza de que aún existen gestos de solidaridad capaces de cambiar realidades.

Así, en medio de las dificultades que atraviesa el sistema de salud, este pequeño espacio en Popayán se ha convertido en un punto de encuentro para la esperanza. Un lugar donde la ayuda mutua y la empatía recuerdan que, incluso en tiempos complejos, siempre hay manos dispuestas a tender apoyo a quienes más lo necesitan.