Al finalizar la tarde de hoy, en el morro de Tulcán se presentó un choque entre la comunidad misak y las autoridades locales, a raíz de un ritual sanación territorial adelantado en este lugar representativo de Popayán.

Es que los misak considera que la retirada de la estatua de Sebastián de Belalcázar representó un atentado contra la armonía de este lugar, reclamado por ellos como área ancestral.

Por eso llegaron en la tarde a este sitio para ejecutar un ritual de sanación territorial, a pesar de la presencia de la fuerza pública en el sitio.

"En nuestra cosmovisión tratamos de sacar los espírutos de aquellos elementos o fuerzas que tomaron el territorio, en este caso el invasor Sebastián de Belalcázar,  a quien derribamos, haciendo justicia para nuestro pueblo, hoy se lo llevaron, entonces debemos sacar esos espíritus para armonizar nuestro territorio", indicaron los líderes misak.

Por eso subieron a la fuerza hasta el lugar donde estaba la estatua, para adelantar el ritual y después enviar un mensaje de resistencia cultural y lucha para retomar este lugar que ellos consideran sagrado.