Venezuela: Yohana Rodríguez Sierra, comerciante de 45 años, murió tras el impacto de un misil
Esta es una de las víctimas de la intervención militar de Donald Trump en el vecino país.
Durante el sábado 3 de enero de 2026, la comunidad internacional quedó conmocionada tras el ataque militar de Estados Unidos contra Venezuela, una operación que derivó en la captura de Nicolás Maduro y que fue interpretada por muchos como el comienzo del fin del régimen en el país vecino.
No obstante, el hecho estuvo lejos de ser motivo exclusivo de celebración. Decenas de personas perdieron la vida y, en medio de ese escenario de violencia, una familia cartagenera empezó a vivir una de las peores tragedias de su historia. Yohana Rodríguez Sierra, comerciante de 45 años, falleció luego de que un misil impactara su vivienda en el sector de El Hatillo, en el estado Miranda.
El operativo, denominado ‘Resolución Absoluta’, tenía como blanco tres puntos estratégicos ubicados cerca de antenas de telecomunicaciones. Sin embargo, uno de los proyectiles cayó en una zona residencial, transformando una noche habitual en una escena de horror que hoy enluta a Colombia, especialmente al corregimiento de Bayunca, lugar de origen de la víctima.
De acuerdo con el testimonio de sus familiares, Yohana se encontraba durmiendo junto a su hija, Ana Corina Morales Sierra, de 22 años, cuando una primera explosión las despertó abruptamente. Presas del pánico, ambas intentaron resguardarse en el patio de la casa, pero un segundo impacto alcanzó el lugar.
El misil hirió mortalmente a Yohana por la espalda, provocándole la muerte de forma inmediata. Su hija, con una lesión en una de sus piernas, logró comunicarse con sus familiares en Bolívar para informar lo sucedido. “Nos están atacando, ya mi mamá está muerta”, fueron las desgarradoras palabras de la joven.
Tras el ataque atribuido a fuerzas estadounidenses, la familia Rodríguez Sierra manifestó su rechazo a la operación militar y cuestionó con dureza los bombardeos en áreas habitadas. Aseguran que, si los objetivos estaban claramente definidos, no encuentran justificación para atacar sectores residenciales donde habita población civil.
El dolor por la muerte de Yohana se intensifica al recordar que tenía planeado regresar a Cartagena en el mes de febrero para reencontrarse con su familia, que ya se alistaba para recibirla.
La tragedia se profundiza ante la imposibilidad de repatriar el cuerpo o de viajar a Venezuela, debido a la compleja situación interna del país y al cierre de accesos. En este contexto, sus familiares deberán despedirla a través de una videollamada, siguiendo las exequias por transmisión en vivo, en medio de las restricciones impuestas por el gobierno bolivariano tras la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.