Zozobra en Ortega: campesinos denuncian hombres armados junto al casco urbano y temen una incursión de las disidencias
Los pobladores de este corregimiento de Cajibío emitiieron esta alerta, buscando que las autoridades y organizaciones humanitarias ayuden a protegerlos.
Las comunidades campesinas del corregimiento de Ortega, en zona rural de Cajibío, en el centro del Cauca, no ocultan su inquietud: en las últimas horas habrían aparecido hombres armados, presuntos integrantes de las disidencias de las Farc, en puntos muy próximos al poblado.
Comerciantes y moradores de la zona relataron que los sujetos se instalaron desde la noche anterior en las veredas y en los accesos que rodean al casco urbano, un movimiento que encendió las alarmas de los hogares campesinos. Convencidos de que puede avecinarse una acción armada contra la población civil, los residentes empezaron a difundir alertas humanitarias por cadenas de mensajería y a escribir a los medios de comunicación para que el caso no pase inadvertido.
Los lugareños conectan esa movilización con un operativo de la Fuerza Pública desarrollado el domingo 11 de octubre, en el cual —según los reportes que circularon entre los habitantes— perdieron la vida dos presuntos miembros del frente Jaime Martínez, una de las estructuras disidentes con influencia en la región. De ahí que teman una retaliación dirigida contra los pobladores, una hipótesis que ninguna autoridad ha confirmado oficialmente.
“Como en la tarde de este domingo 11 de octubre la Fuerza Pública dio de baja a dos integrantes de la Jaime Martínez de las disidencias de las Farc, entonces esa gente ahora va a tomar venganza con las comunidades de Ortega”.Habitantes de Ortega, en uno de los mensajes difundidos para advertir sobre el riesgo
El corregimiento ya venía marcado por la guerra. Durante 2026 fue escenario de varios episodios de confrontación entre la Fuerza Pública y estructuras disidentes que los propios campesinos identifican como los frentes Jaime Martínez y Carlos Patiño. En medio de esos choques, las veredas quedaron expuestas a los efectos del conflicto y, en algunas ocasiones, familias enteras tuvieron que salir de sus casas para proteger su vida y su integridad.
Más allá del temor por los hombres armados, líderes sociales de Ortega denunciaron presiones para que se expandan los cultivos de uso ilícito en el corregimiento. Según sus testimonios, las comunidades se niegan a sembrar coca y, en cambio, defienden las alternativas económicas que han construido durante años, en especial alrededor del café y de otros productos agrícolas que sostienen a decenas de familias.
“En Ortega nos oponemos rotundamente a sembrar coca, como quieren los guerrilleros de las Farc. Nosotros no estamos para vivir en la violencia; durante todos estos años sacamos adelante varios proyectos productivos, como el café, que nos han permitido tener una vida tranquila y estable. Por eso a esos señores les dijimos que no y nos mantenemos en esta postura”.Líderes sociales del corregimiento de Ortega
Los habitantes sostienen que su apuesta es quedarse en el territorio con actividades agrícolas legales y con iniciativas que aseguren el sustento de sus hogares. Reconocen, sin embargo, que la presión de los grupos armados y la repetición de los enfrentamientos han golpeado la calma del poblado y amenazan la continuidad de esos proyectos productivos.
Ante ese panorama, las comunidades buscan visibilizar lo que ocurre y solicitar garantías de seguridad que impidan que el corregimiento vuelva a quedar en medio de las hostilidades. La presencia de hombres armados cerca del caserío mantiene la incertidumbre entre los residentes, que temen combates o acciones directas contra la población civil.
Por ahora, las denuncias comunitarias describen un escenario de riesgo que exige la atención de las autoridades competentes. Se espera que los organismos de seguridad y las entidades responsables de la protección de los derechos humanos verifiquen lo denunciado y adopten medidas preventivas para salvaguardar a los habitantes de Ortega.
La comunidad insiste en que su prioridad es vivir en paz, cuidar a sus familias y seguir adelante con las labores agrícolas sin presiones armadas. Entretanto, el orden público en este sector rural de Cajibío continúa bajo preocupación, mientras se aguarda información oficial que permita establecer el alcance de la presencia armada y las disposiciones adoptadas para proteger a la población.