Bloqueos en la vía Panamericana: un daño que nos hacemos entre hermanos

Hoy, como caucanos, necesitamos hacer un alto en el camino. Es momento de reflexionar con seriedad sobre una práctica que, lejos de acercarnos a soluciones, nos sumerge en un espiral de crisis y dolor compartido: los bloqueos en la vía Panamericana.

Bloqueos en la vía Panamericana: un daño que nos hacemos entre hermanos

Más allá de nuestras diferencias étnicas, políticas o sociales, hay una realidad que nos une: todos, sin excepción, sufrimos las consecuencias de estas interrupciones. Cada vez que se bloquea esta arteria vital del suroccidente colombiano, el Cauca entero pierde. Pierden los campesinos que no logran sacar sus productos, los comerciantes que ven sus ventas desplomarse, los transportadores que quedan atrapados por días enteros, y sobre todo, pierden las familias más vulnerables, para quienes cada alza en el precio de los alimentos es un golpe directo al plato de comida.

Popayán, nuestra capital, es un reflejo de esta tragedia. Lo que antes era una ciudad de precios estables y vida asequible, hoy enfrenta una inflación silenciosa pero implacable. La realidad es dolorosa: una vez suben los precios, rara vez vuelven a bajar. Así, los bloqueos se transforman en una cadena de empobrecimiento progresivo que parece no tener fin.

Por eso, hacemos un llamado urgente y respetuoso al Gobierno nacional y a las autoridades locales: no más decisiones bajo presión. No más concesiones que premien el chantaje. El diálogo debe ser el único camino. Un diálogo genuino, sin dobles agendas, que busque soluciones estructurales y equitativas para todos los sectores.

Cada privilegio otorgado en medio de un bloqueo representa una injusticia para los miles de caucanos que cumplen la ley, que madrugan a trabajar, que confían todavía en las instituciones. No puede ser que en el Cauca la única forma de ser escuchado sea cerrando vías y afectando a inocentes.

Al presidente Gustavo Petro le pedimos, con firmeza, que honre su palabra. El Cauca fue decisivo en su elección. Pero la esperanza que muchos depositaron en su proyecto empieza a desvanecerse frente a la inacción, los incumplimientos y la indiferencia. La paciencia del pueblo tiene un límite, y no queremos que el hartazgo nos lleve a un estallido social en el que, al final, todos perdemos.

Reiteramos este llamado desde el sentido común y el amor por esta tierra: no nos hagamos más daño entre hermanos. No convirtamos nuestras legítimas luchas en un círculo vicioso que solo multiplica el dolor. Construyamos, en cambio, un Cauca donde el diálogo, el respeto mutuo y la convivencia pacífica sean las herramientas para el cambio.

¿Estás de acuerdo con un Cauca sin bloqueos? Compártelo y sigamos alzando la voz por el bien común. #NoMásBloqueos #CaucaMereceRespeto