Cauca y Nariño vivieron una jornada de tensión: ataques, hostigamientos y amenazas pusieron en riesgo la movilidad
Los caucanos y nariñenses vivieron una jornada extremadamente violenta mientras se adelantaba la posesión de Abelardo de la Espriella como presidente de Colombia.
La vía Panamericana volvió a convertirse en escenario de preocupación por la presencia de un cilindro abandonado, mientras en distintos municipios se reportaron ataques contra instalaciones de la Fuerza Pública. En Nariño, San José de Albán, La Unión y Pasto estuvieron entre los puntos donde se activaron protocolos de seguridad.
Cada vez resulta más riesgoso movilizarse por la vía Panamericana entre Popayán y Cali, debido a la sucesión de ataques, hostigamientos y acciones contra la infraestructura pública y privada que se han registrado en diferentes puntos del corredor vial.
La preocupación volvió a quedar en evidencia durante la jornada del viernes 7 de agosto, cuando las autoridades tuvieron que atender la presencia de un cilindro de gas abandonado sobre el tramo que comunica a Villa Rica, en el norte del Cauca, con Jamundí, en el Valle del Cauca. El elemento obligó a mantener restricciones sobre la carretera mientras expertos en explosivos de la Fuerza Pública verificaban las condiciones de seguridad y adelantaban el procedimiento correspondiente.
El hecho se produjo en medio de una jornada marcada por fuertes medidas de seguridad en el suroccidente colombiano, precisamente cuando se desarrollaban los actos de posesión presidencial de Abelardo de la Espriella.
A este episodio se sumó el ataque registrado contra la infraestructura de un peaje que se encontraba en construcción en el sector de Mondomo, jurisdicción de Santander de Quilichao, quien según el periodista de RCN, Carlos Andrés Gómez, se trató de la activación de un carrobomba.
Aunque la destrucción ocurrió hacia las 2:00 de la madrugada del sábado 8 de agosto, hace parte de la misma cadena de hechos que mantiene bajo preocupación a transportadores, comunidades y autoridades en este corredor estratégico. Varias cargas explosivas fueron accionadas contra la estructura, ocasionando importantes daños.
Ataques contra la Fuerza Pública
Mientras la tensión se concentraba en la Panamericana, en otras zonas del Cauca también se presentaron acciones armadas.
Uno de los casos más delicados ocurrió en la zona rural de Suárez, donde integrantes de las disidencias de las Farc atacaron la base militar ubicada en el sector de La Salvajina. De acuerdo con los reportes conocidos, los integrantes de la Fuerza Pública fueron atacados con ráfagas de fusil y drones, en una acción desarrollada en medio del dispositivo especial de seguridad implementado por la posesión presidencial.
Estos hechos evidencian la complejidad de la situación de seguridad que afronta el Cauca, departamento donde las estructuras armadas ilegales mantienen capacidad para realizar ataques simultáneos contra objetivos militares, policiales y de infraestructura.
Nariño también estuvo bajo alerta
La situación no fue exclusiva del Cauca. En Nariño, durante el viernes 7 de agosto, se registró una jornada de tensión en varios municipios debido a amenazas y acciones dirigidas principalmente contra instalaciones de la Fuerza Pública.
Uno de los episodios más preocupantes se presentó en San José de Albán, donde alrededor de las 7:30 de la noche se registraron ráfagas de disparos contra la estación de Policía. El ataque generó temor entre los habitantes de los sectores cercanos y obligó a los uniformados a reaccionar para controlar la situación. Hacia las 11:00 de la noche se reportaba una tensa calma.
En La Unión, las autoridades activaron protocolos de seguridad luego de detectar, cerca de las 10:00 de la noche, el sobrevuelo de un posible dron sobre la estación de Policía. Ante la posibilidad de que se tratara de una acción preparatoria para un ataque con explosivos, se estableció un perímetro de seguridad y se realizaron cierres preventivos y evacuaciones en sectores aledaños.
En Pasto también se reportó una posible amenaza contra las instalaciones del comando de la Policía. Los organismos de seguridad activaron los protocolos correspondientes y atendieron la situación para neutralizar el riesgo.
Mientras tanto, municipios como Ricaurte y Mallama permanecieron bajo medidas especiales de seguridad y acuartelamiento preventivo ante la posibilidad de nuevas acciones violentas. Según reportes locales, cerca de 11.000 integrantes de la Fuerza Pública fueron desplegados en diferentes puntos de Nariño durante la jornada.
Un corredor estratégico bajo presión
La sucesión de hechos vuelve a poner la mirada sobre la seguridad de la Panamericana, una carretera fundamental para la comunicación entre el suroccidente del país y el centro de Colombia.
Para las comunidades asentadas a lo largo de este corredor, cada explosión, hostigamiento o elemento sospechoso representa no solamente una amenaza para la Fuerza Pública, sino también para conductores, pasajeros, comerciantes y familias que viven cerca de la carretera.
La situación también plantea un desafío para el nuevo Gobierno, que asumió el poder este 7 de agosto con la promesa de fortalecer la seguridad. En el terreno, sin embargo, las estructuras armadas ilegales demostraron durante esta jornada que todavía conservan capacidad para generar alteraciones del orden público en diferentes puntos del Cauca y Nariño.
Por ahora, las autoridades mantienen operativos de vigilancia y control en los principales corredores viales y zonas consideradas críticas, mientras avanzan las investigaciones para establecer quiénes estuvieron detrás de las diferentes acciones registradas durante esta jornada.