Chocó batalla duro ante una emergencia de gran magnitud tras el terremoto del 10 de agosto

En medio de esta difícil situación, el Chocó también ha recibido muestras de solidaridad de otros territorios, lo cual ha sido un apoyo vital para las comunidades afectadas

Chocó batalla duro ante una emergencia de gran magnitud tras el terremoto del 10 de agosto
Murcy Fotografía

El departamento del Chocó continúa enfrentando una de las mayores emergencias recientes tras el terremoto ocurrido el pasado 10 de agosto, que ha dejado una profunda huella en la región. Según el reporte preliminar entregado por la Gobernación, 29 de sus 31 municipios han resultado afectados, con miles de familias damnificadas y daños considerables en viviendas, infraestructura educativa, centros de salud y vías de comunicación. Esta catástrofe ha puesto a prueba la capacidad de respuesta institucional y la resiliencia de las comunidades chocoanas.

Luis Alberto Longas Moreno, coordinador de Gestión del Riesgo del Chocó, explicó en diálogo con Boyacá Noticias que, a pesar de los avances en la evaluación de daños y necesidades, las dificultades de conectividad en gran parte del territorio han impedido consolidar un registro definitivo de las afectaciones. La dispersión geográfica y las condiciones propias de esta región selvática dificultan enormemente el acceso a las zonas más remotas, lo que incrementa el reto para las autoridades encargadas de la emergencia.

Hasta el momento, el balance preliminar reporta 10.124 familias damnificadas y 43.178 personas afectadas, cifras que podrían aumentar con nuevas evaluaciones en terreno. Además, lamentablemente se registran 13 personas fallecidas y 139 heridas. Las víctimas mortales se distribuyen en varios municipios: nueve en Quibdó, tres en Unión Panamericana, una en Atrato y una en Nuquí. Estos datos reflejan la gravedad del impacto en las poblaciones locales, que ahora enfrentan la pérdida de sus seres queridos, hogares y medios de vida.

En cuanto a la afectación en la vivienda, se contabilizan 468 casas completamente destruidas y 3.199 averiadas. No obstante, las autoridades advierten que estas cifras son preliminares y probablemente subestimadas debido a las dificultades para acceder a algunas áreas y establecer contacto con las comunidades. El restablecimiento de la conectividad y la movilidad es fundamental para ampliar y precisar el registro de daños.

San José del Palmar, identificado como epicentro del movimiento telúrico, es uno de los municipios que concentran especial atención. En este territorio se han registrado más de 29 derrumbes asociados a movimientos de masa. Además, se han presentado interrupciones en los servicios de internet y energía eléctrica, lo que dificulta aún más la comunicación con las autoridades y la respuesta institucional.

La emergencia también ha tenido un fuerte impacto en la infraestructura social. El balance preliminar registra siete centros de salud afectados, 38 instituciones educativas dañadas, seis acueductos con problemas y cinco vías con afectaciones que dificultan el transporte y la conectividad entre municipios. Asimismo, varios puentes vehiculares presentan daños, complicando el traslado de personas y ayuda humanitaria a las zonas más necesitadas.

Otro aspecto crítico en esta situación es la búsqueda activa de cuatro personas desaparecidas en el barrio San Francisco de Medrano, en Quibdó. Los equipos especializados concentran sus esfuerzos en localizar a estas personas, mientras continúan las labores de rescate y atención a los heridos.

Según Longas Moreno, la falta de conectividad representa uno de los principales obstáculos para la atención eficiente de la emergencia. Este problema ha provocado un subregistro significativo en la información sobre viviendas destruidas y comunidades afectadas. Por ello, las autoridades planean realizar nuevas verificaciones directamente en los municipios más impactados, con el objetivo de obtener un panorama más claro y actualizado.

El proceso de evaluación y respuesta incorpora un amplio equipo institucional compuesto por organismos de socorro, autoridades departamentales y municipales, la Policía, el Ejército, Defensa Civil y grupos particulares de búsqueda y rescate. Además, se cuenta con apoyo técnico y médico para realizar evaluaciones rápidas en los sectores más críticos y definir con precisión las necesidades urgentes de la población.

La Gobernación del Chocó ha reconocido que el proceso de evaluación está lejos de concluir y que las cifras oficiales de damnificados y daños en infraestructura probablemente aumentarán conforme los equipos logren llegar a las zonas más apartadas. Establecer datos confiables es fundamental para dimensionar la emergencia y orientar las acciones de atención y recuperación de manera efectiva.

En medio de esta difícil situación, el Chocó también ha recibido muestras de solidaridad de otros territorios, lo cual ha sido un apoyo vital para las comunidades afectadas. El coordinador de Gestión del Riesgo recordó el acompañamiento recibido históricamente por el departamento y agradeció el respaldo expresado por autoridades y sectores sociales que han manifestado su compromiso con la reconstrucción y ayuda a las familias damnificadas.

La emergencia continúa activa y las autoridades mantienen las labores de búsqueda, evaluación y atención mientras avanzan en la ardua tarea de reconstrucción. La magnitud de los daños ocasionados por el terremoto exige un esfuerzo conjunto y sostenido para garantizar que las comunidades afectadas puedan recuperarse y restablecer sus condiciones de vida con dignidad. El Chocó, marcado por su riqueza natural y cultural, afronta ahora un desafío tan grande como la esperanza de su gente para renacer después de esta tragedia.