EE.UU. despliega dos portaaviones frente a Irán mientras Trump declara el fin del alto el fuego y deja abierta la puerta a la diplomacia

Imágenes por satélite sitúan al USS George H.W. Bush y al USS Abraham Lincoln cerca de la costa iraní mientras Washington mantiene abierta la negociación nuclear.

EE.UU. despliega dos portaaviones frente a Irán mientras Trump declara el fin del alto el fuego y deja abierta la puerta a la diplomacia

El conflicto entre Estados Unidos e Irán entró este viernes en una nueva fase de máxima tensión, con dos portaaviones estadounidenses desplegados en la región y el presidente Donald Trump declarando oficialmente el fin del alto el fuego acordado el pasado 17 de junio, tras la ruptura provocada por los ataques iraníes contra buques en el estratégico estrecho de Ormuz. Sin embargo, en un giro diplomático, Trump abrió simultáneamente la puerta a retomar las conversaciones con Teherán.

"La República Islámica de Irán nos ha pedido que continuemos las conversaciones. Hemos accedido a hacerlo, pero Estados Unidos les ha dejado claro, sin lugar a dudas, que el alto el fuego ha terminado", publicó Trump en su plataforma Truth Social, en un mensaje que resume la ambivalencia de una crisis que oscila entre la escalada militar y los intentos diplomáticos de desescalada.

El punto de quiebre llegó el martes, cuando tres buques de carga fueron atacados en el estrecho de Ormuz. El Comando Central de Estados Unidos identificó las embarcaciones afectadas como el M/T Al Rekayyat, con bandera de las Islas Marshall; el M/T Wedyan, con bandera de Arabia Saudita; y el M/T Cyprus Prosperity, registrado en Liberia, y calificó la agresión como una violación clara y peligrosa del alto el fuego y de la libertad de navegación. En respuesta, el Comando Central atacó sistemas de defensa aérea, centros de mando y control, estaciones de radar costeras, capacidades de misiles antibuque y más de 60 embarcaciones rápidas de la Guardia Revolucionaria Islámica desplegadas dentro y cerca del estrecho.

El conflicto, que Trump esperaba resolver con rapidez, se ha prolongado durante más de cuatro meses y ha obligado a Estados Unidos a mantener un amplio despliegue militar en Oriente Próximo, incluidos dos de sus portaaviones más poderosos. El costo económico también comienza a ser significativo: el sitio especializado Iran War Cost Tracker estimaba que Washington había destinado cerca de 113.000 millones de dólares a las operaciones militares hasta mediados de junio, cifra que probablemente ha seguido aumentando.

A bordo del USS Abraham Lincoln, uno de los portaaviones desplegados en la región, la tensión es palpable. Las tropas estadounidenses continúan realizando operaciones que califican de carácter defensivo, y el portaaviones permanece en estado de alerta máxima ante posibles ataques iraníes. "Al hablar con el personal de este barco, se percibe la sensación de que la situación puede cambiar en cualquier instante y de que los ataques podrían reanudarse en cualquier momento", comentó la periodista de CNN Pamela Brown, quien se encuentra a bordo de la nave.

Irán respondió a los bombardeos estadounidenses con ataques contra bases militares de EE.UU. en Kuwait y Baréin, y lanzó diez misiles balísticos contra la base aérea Muwaffaq Salti en Jordania. La Guardia Revolucionaria advirtió que cualquier nueva acción militar estadounidense provocará represalias contra otras bases en Medio Oriente. El saldo del conflicto en las últimas jornadas incluye 14 muertos y 78 heridos en territorio iraní, según el Ministerio de Sanidad de ese país.

El anuncio del fin de la tregua tuvo repercusiones inmediatas en los mercados internacionales, con una suba del 5% en el precio del petróleo, reflejando la preocupación global por posibles interrupciones en el suministro energético en una región clave para la producción mundial. El estrecho de Ormuz, por el que transita aproximadamente una quinta parte de todo el petróleo y gas natural del mundo, se ha convertido en el principal campo de batalla de esta crisis, con Irán insistiendo en ejercer control exclusivo sobre la vía y exigir el pago de tasas a los buques que la transiten, postura que el mundo rechaza al considerar el estrecho una vía marítima internacional.

Un funcionario estadounidense declaró a CNN que se está llevando a cabo una labor diplomática entre bastidores para aliviar las tensiones, y que Estados Unidos ha estado realizando ataques de forma deliberada y haciendo pausas posteriormente para evitar una escalada y permitir que la diplomacia surta efecto, manteniendo una lista de objetivos como medida de presión. Con la tregua rota y sin señales claras de un nuevo proceso de negociación, el conflicto entre las dos potencias se proyecta como una guerra de largo aliento cuyo desenlace sigue siendo impredecible.