El contexto de la disputa territorial entre las comunidades misak y nasa en Silvia; un líder indígena murió y otros resultaron heridos
Se espera que las autoridades regionales y nacionales lleguen a la zona para detener la confrontación y de paso buscar una salida pacífica a esta situación.
Momentos de alta tensión se viven en la zona rural del municipio de Silvia, en el oriente del Cauca, tras los violentos enfrentamientos registrados entre integrantes de los pueblos indígenas Misak y Nasa por una disputa territorial que ya dejó un líder ancestral muerto y varias personas heridas.
La situación mantiene en alerta a autoridades indígenas, organismos humanitarios y entidades del Estado, que intentan mediar para evitar una mayor escalada del conflicto.
La víctima fatal fue identificada como Luis Enrique Tunubalá, reconocido integrante y autoridad del Pueblo Misak, quien perdió la vida en medio de los disturbios ocurridos en un territorio ancestral que actualmente se encuentra en disputa con comunidades del Resguardo Indígena de Pitayó, perteneciente al Pueblo Nasa. Su muerte conmocionó a las comunidades guambianas y encendió aún más las tensiones entre los dos pueblos originarios.

Según versiones preliminares entregadas por autoridades del Pueblo Misak, los hechos se desencadenaron en la madrugada cuando comuneros y autoridades de esa etnia ingresaron al territorio en conflicto con el propósito de retomar el control del lugar, argumentando que históricamente esas tierras han sido habitadas, cuidadas y usufructuadas por su comunidad. La acción provocó una respuesta inmediata de integrantes del Pueblo Nasa del Resguardo de Pitayó, desatando enfrentamientos que rápidamente escalaron en intensidad y dejaron un saldo de muertos y heridos.
A través de un comunicado oficial, las Autoridades del Pueblo Misak Nu Nachak rechazaron y denunciaron públicamente los hechos de violencia. "Lamentablemente, en estos hechos fue asesinada una autoridad del Pueblo Misak, situación que condenamos profundamente por constituir una grave afectación contra la vida, la autoridad ancestral, la autonomía y la pervivencia de nuestros pueblos indígenas", expresó la organización en su pronunciamiento.
En el mismo documento, el Pueblo Misak reafirmó su postura sobre la titularidad del territorio en disputa, reconociendo que durante los últimos meses el control del área había permanecido en manos del Pueblo Nasa. Las autoridades guambianas hicieron un llamado urgente al Gobierno Nacional, organismos de derechos humanos, entidades competentes y comunidad internacional para que hicieran presencia inmediata en la zona y contribuyeran a frenar la escalada de violencia. "Solicitamos que se adelanten las investigaciones correspondientes y se garanticen medidas de protección para las comunidades", agregaron.
Sin embargo, el conflicto tiene dos orillas. Comuneros del Resguardo de Pitayó también han denunciado agresiones por parte de integrantes del Pueblo Misak en episodios registrados en ocasiones anteriores. Como respuesta a la situación más reciente, la comunidad Nasa de Pitayó se declaró en asamblea permanente, exigiendo garantías de seguridad, el esclarecimiento de los hechos y soluciones estructurales frente a las disputas territoriales que persisten en la zona. Así mismo, elevaron un llamado a la Agencia Nacional de Tierras y al Gobierno Nacional para que intervengan de manera urgente y aporten salidas duraderas al conflicto.
La disputa territorial entre comunidades indígenas en esta parte del Cauca no es reciente. Desde hace varios años se han registrado tensiones en Silvia y otras zonas del oriente caucano por diferencias relacionadas con límites territoriales, control ancestral y procesos de recuperación de tierras. En distintas oportunidades, líderes indígenas han advertido que la ausencia de mecanismos eficaces de concertación y mediación institucional ha profundizado las diferencias entre comunidades vecinas, creando condiciones para confrontaciones que amenazan la convivencia de los pueblos originarios.
Hasta el cierre de esta nota, las autoridades departamentales no habían emitido un pronunciamiento oficial detallado sobre los hechos ni sobre las acciones concretas que se adelantarán para restablecer la tranquilidad en la región. Habitantes de Silvia reportaban presencia de grupos numerosos de indígenas movilizados en el sector y un ambiente de alta tensión tras la muerte de la autoridad Misak, mientras se esperaba que las autoridades del Resguardo Nasa de Pitayó entregaran su versión oficial sobre lo ocurrido.
El Pueblo Misak reiteró su compromiso con la defensa de la vida, el territorio y la autonomía indígena, e insistió en que las diferencias territoriales deben resolverse mediante el diálogo y los mecanismos propios de concertación entre pueblos ancestrales.
No obstante, la muerte de Manuel Tombé y el clima de confrontación que persiste en Silvia evidencian la urgencia de una intervención institucional seria que atienda de fondo un conflicto cuyas raíces históricas siguen sin resolución y que, de no ser abordado con prontitud, podría derivar en nuevos episodios de violencia entre dos comunidades que comparten un mismo territorio y una misma historia de resistencia.