Gobernación del Cauca se une al Día Mundial de los Primeros Auxilios: los primeros minutos pueden salvar una vida
La conmemoración busca recordar que cualquier persona, con la formación adecuada, puede convertirse en el primer eslabón de la cadena de supervivencia ante una emergencia.
Un desmayo en la calle, un atragantamiento en una reunión familiar, una caída en el trabajo o un accidente de tránsito. En situaciones como estas, el tiempo que transcurre antes de la llegada de la ayuda profesional puede ser determinante. Ese es, precisamente, el mensaje central del Día Mundial de los Primeros Auxilios, una jornada que busca sensibilizar a la población sobre la importancia de saber cómo actuar cuando alguien necesita auxilio.
"En una emergencia, saber qué hacer puede salvar una vida", recuerda el mensaje de la conmemoración que compartió la secretaria de gobierno del Cauca, Carolina Camargo, quien insiste en un punto clave: los primeros minutos cuentan, y saber actuar también.
Una fecha impulsada por el movimiento humanitario
La jornada fue instituida en el año 2000 por la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, y se celebra cada año el segundo sábado de septiembre. Desde entonces, sociedades nacionales de Cruz Roja, organismos de socorro, cuerpos de bomberos, instituciones educativas y entidades de salud de todo el mundo aprovechan la fecha para realizar capacitaciones abiertas, simulacros y campañas de divulgación.
"El propósito de la conmemoración es doble: por un lado, promover que los primeros auxilios se enseñen de manera masiva y accesible; por otro, desmontar la idea de que atender una emergencia es una tarea exclusiva del personal médico", agregó Carolina Camargo.
Por qué importan los primeros minutos
Los especialistas coinciden en que, en eventos como un paro cardiorrespiratorio, cada minuto sin atención reduce de forma significativa las probabilidades de supervivencia. La reanimación cardiopulmonar (RCP) iniciada por un testigo presencial antes de la llegada de la ambulancia puede multiplicar las posibilidades de que la persona sobreviva.
Algo similar ocurre en otros escenarios frecuentes:
Hemorragias: la compresión directa de la herida puede evitar una pérdida crítica de sangre.
Atragantamiento: la maniobra de desobstrucción de la vía aérea puede resolver el episodio en segundos.
Quemaduras: el enfriamiento inmediato con agua limita la profundidad del daño.
Convulsiones: proteger a la persona de golpes y no introducir objetos en su boca evita lesiones adicionales.
Accidentes de tránsito: evitar movilizar a la víctima sin criterio puede prevenir daños irreversibles.
En todos los casos, los protocolos coinciden en un primer paso fundamental: asegurar la escena y llamar de inmediato a la línea de emergencias, antes de intervenir.
Formación al alcance de todos
Una de las ideas que más se repite en esta fecha es que los primeros auxilios no requieren formación médica avanzada. Los cursos básicos —que suelen tener una duración de pocas horas— enseñan a evaluar la conciencia y la respiración, a activar el sistema de emergencias, a realizar RCP, a usar un desfibrilador externo automático (DEA) y a controlar hemorragias.
Organizaciones humanitarias y de salud insisten en la importancia de que estos conocimientos lleguen a colegios, universidades, empresas, conjuntos residenciales y espacios comunitarios, así como en la necesidad de contar con botiquines dotados y desfibriladores en lugares de alta concurrencia.
Un llamado a la acción
Más allá de la conmemoración, el mensaje de la jornada apunta a una responsabilidad compartida: en la mayoría de las emergencias, quien está primero en el lugar no es un paramédico, sino un familiar, un compañero de trabajo, un vecino o un desconocido que pasaba por allí.
Por eso, la invitación de esta fecha es concreta: aprender, practicar y mantener actualizados los conocimientos básicos de primeros auxilios. Porque, como resume el lema de la jornada, estar preparado para actuar puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.