Gobernador de Nariño respondió a advertencia de De la Espriella y negó diálogos clandestinos con grupos armados
“No podemos pasar de la paz total a la guerra total. Yo, como gobernador, no voy a permitir que el departamento de Nariño lo llenen en sangre”, expresó el mandatario regional.
La tensión entre el Gobierno nacional y la Gobernación de Nariño escaló durante la Cumbre de Gobernadores realizada en Mompox, Bolívar, luego de que el presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, hiciera una advertencia directa al mandatario departamental Luis Alfonso Escobar por los alcances de los diálogos territoriales de paz en esa región del país.
En su intervención ante los mandatarios regionales, De la Espriella fue enfático al señalar que ningún gobernador, alcalde o autoridad local está facultado para adelantar conversaciones, pactos o acercamientos reservados con estructuras armadas ilegales. El mensaje estuvo dirigido especialmente a Escobar, quien previamente había expresado reparos frente a la política de seguridad del Ejecutivo y había advertido sobre el riesgo de que el país transitara de una “Paz Total” a una “guerra total”.
“Quiero ser muy claro y quiero ser especialmente claro con usted, señor gobernador de Nariño. Está advertido”, manifestó el jefe de Estado durante el encuentro, en una frase que marcó el tono de la jornada y que generó reacciones políticas durante la noche del viernes 4 de septiembre de 2026.
Horas después, Escobar respondió por medio de una publicación en sus redes sociales. En su mensaje, el gobernador aseguró que comparte con el presidente un punto esencial: que los procesos formales de diálogo y negociación de paz son competencia exclusiva del Gobierno nacional.
Sin embargo, el mandatario nariñense afirmó que era necesario hacer una aclaración frente a las declaraciones del jefe de Estado. Según explicó, la Gobernación de Nariño no ha promovido negociaciones secretas ni acuerdos al margen de la institucionalidad con organizaciones ilegales.
“El Gobierno de Nariño no ha adelantado negociaciones clandestinas, ni acuerdos por debajo de la mesa”, sostuvo Escobar en su pronunciamiento.
El gobernador precisó que los llamados Diálogos Regionales de Paz no fueron impulsados como una competencia del gobierno territorial, sino que hicieron parte de una estrategia orientada por el Gobierno nacional, a través de sus propios delegados. Según Escobar, en el caso de Nariño se buscó reconocer que el conflicto armado tiene manifestaciones particulares en cada territorio y que, por esa razón, cualquier esfuerzo de construcción de paz debía tener en cuenta esas diferencias.
En su respuesta, Escobar defendió los avances logrados en el departamento y sostuvo que, sin desconocer la línea política trazada por De la Espriella en materia de seguridad y paz, los resultados alcanzados en Nariño deberían ser revisados y evaluados antes de ser cuestionados.
El mandatario regional también retomó una frase pronunciada por el propio presidente durante la cumbre. Según recordó, De la Espriella afirmó que “los territorios de la patria no tienen las mismas capacidades, ni enfrentan los mismos problemas” y que, por ello, no impondría “un modelo idéntico para todos”.
A partir de esa declaración, Escobar planteó que el mismo criterio debería aplicarse a la política de seguridad. Para el gobernador, las condiciones de Nariño exigen una mirada diferenciada, que combine presencia institucional, protección de la vida, desarrollo territorial y construcción de oportunidades para las comunidades afectadas por la violencia.
Pese al fuerte llamado de atención recibido públicamente, Escobar procuró bajar el tono de la controversia. En su mensaje afirmó que tanto él como el presidente coinciden en un propósito común: proteger la vida, recuperar la seguridad y garantizar una presencia real y efectiva del Estado en las zonas más golpeadas por el conflicto.
“Nariño cree que ese propósito debe construirse también desde la paz territorial”, señaló el gobernador, al insistir en que la seguridad no puede entenderse únicamente desde la respuesta militar, sino también desde la transformación social, el desarrollo y la generación de alternativas para la población.
Escobar, además, extendió una invitación al presidente De la Espriella para que visite el departamento y conozca directamente los procesos adelantados en materia de paz territorial. Según dijo, “en el sur las puertas están abiertas” para revisar los resultados obtenidos, pero también para dimensionar los retos que persisten en una de las regiones más complejas del país en materia de orden público.
El mandatario departamental cerró su respuesta con un mensaje de reflexión, en el que apeló a las palabras del papa León XIV. “Les deseo que alberguen en sus corazones una paz desarmada, desarmante en el lenguaje y perseverante, todos los días”, escribió Escobar, etiquetando la cuenta oficial del pontífice en español.
La controversia deja en evidencia las diferencias entre el Gobierno nacional y algunos mandatarios regionales sobre la forma de enfrentar la violencia en los territorios. Mientras De la Espriella insiste en que los contactos con grupos armados deben estar exclusivamente bajo control del Ejecutivo, Escobar defiende la necesidad de reconocer las particularidades locales en cualquier estrategia de seguridad y paz.
Luis Alfonso Escobar había expresado críticas frente al despliegue militar del Gobierno nacional. En una entrevista con Caracol Radio, señaló que el debate sobre seguridad no debía dividir al país entre quienes respaldan al Ejecutivo y quienes podrían ser señalados de apoyar a la criminalidad.
“Yo hago un llamado a la reflexión en que esto no puede ser un escenario para polarizar más el país entre quienes están con el Gobierno y quienes se supone pueden estar con la criminalidad”, afirmó el gobernador.
Escobar también mostró su inquietud por los efectos que una intensificación de las operaciones armadas pueda tener sobre la población de Nariño, uno de los departamentos con presencia de grupos ilegales y disputas por corredores estratégicos, y en donde hace presencia el Estado Mayor Central (EMC), la disidencia de las Farc comandada por Néstor Gregorio Vera Fernández, alias Iván Mordisco, otro de los objetivo de alto valor para el Gobierno nacional.
“No podemos pasar de la paz total a la guerra total. Yo, como gobernador, no voy a permitir que el departamento de Nariño lo llenen en sangre”, expresó el mandatario regional.