Jhon Arias: la cicatriz que recuerda el camino desde Quibdó hasta la élite del fútbol mundial

La historia de cómo ese niño forjado en la lucha terminó dándole alegría a todo un país.

Jhon Arias: la cicatriz que recuerda el camino desde Quibdó hasta la élite del fútbol mundial

El extremo de la Selección Colombia convirtió una infancia marcada por las dificultades en el impulso para construir una carrera que hoy lo tiene entre los mejores futbolistas del continente.

La historia de Jhon Arias es una de esas que reflejan cómo la perseverancia puede imponerse a las adversidades. Mucho antes de convertirse en figura de la Selección Colombia y de conquistar la Copa Libertadores, el futbolista chocoano recorría las calles de Quibdó con un balón como principal compañero y un sueño que parecía lejano: convertirse en jugador profesional.

Criado en una familia de escasos recursos, Arias recuerda que durante su infancia no siempre contó con implementos deportivos o las comodidades que otros niños tenían. Sin embargo, nunca le faltó el respaldo de su familia. Su padre, pese a las dificultades económicas, le consiguió una vieja bicicleta para que pudiera desplazarse diariamente a los entrenamientos, un gesto que terminó marcando su historia.

En uno de esos recorridos, cuando viajaba junto a su hermano por una carretera destapada, ambos sufrieron una fuerte caída al pasar por un hueco. El accidente le dejó una cicatriz en una de sus rodillas que todavía conserva. Para el futbolista, esa marca representa mucho más que una lesión de la infancia.

«Cada vez que la veo, recuerdo de dónde vengo y todo lo que hice para alcanzar mi sueño de ser futbolista», ha contado el jugador en diferentes entrevistas, convirtiendo esa cicatriz en un símbolo de los sacrificios que tuvo que superar para llegar a la élite.

El camino hacia el profesionalismo tampoco fue sencillo. Antes de consolidarse como una de las principales figuras del fútbol colombiano, Arias pasó por varios equipos como Llaneros, Patriotas Boyacá, América de Cali e Independiente Santa Fe. Durante esos años vivió momentos difíciles, incluyendo largos desplazamientos por carretera, periodos de inestabilidad económica e incluso meses en los que los salarios se retrasaban, circunstancias que nunca lo hicieron desistir de su objetivo.

Su carrera dio un giro definitivo tras llegar al fútbol brasileño con Fluminense. Allí se convirtió en una pieza fundamental del equipo gracias a su velocidad, desequilibrio y capacidad para generar juego ofensivo. En 2023 fue uno de los grandes protagonistas del histórico título de la Copa Libertadores, el primero en la historia del club carioca, actuación que lo consolidó como uno de los mejores extremos del continente.

Ese rendimiento también lo llevó a ganarse un lugar fijo en la Selección Colombia bajo la dirección técnica de Néstor Lorenzo. Arias se ha convertido en uno de los jugadores más destacados del combinado nacional gracias a su despliegue físico, capacidad de asociación y aporte tanto en ataque como en labores defensivas, siendo protagonista en la clasificación al Mundial y en las recientes competiciones internacionales.

A pesar del reconocimiento y los éxitos deportivos, el futbolista nunca ha olvidado sus raíces. En repetidas ocasiones ha manifestado el orgullo que siente por haber nacido en Quibdó y por representar al departamento del Chocó cada vez que salta a una cancha.

La cicatriz que conserva desde aquel accidente en bicicleta sigue acompañándolo. Para muchos podría ser una simple marca en la piel; para Jhon Arias es el recordatorio permanente del niño que salió de las calles de barro de Quibdó con la convicción de que, con esfuerzo, disciplina y el apoyo de su familia, los sueños sí pueden hacerse realidad.