Menor de 17 años muere en combates contra el frente 36 en Briceño; cabecillas Chalá y Macho Viejo escapan heridos
Las autoridades que laboran en esa zona de Colombia entregaron más información de este hecho, relacionado con el conflicto armado.
Un operativo militar en la vereda Palmichal, zona rural del municipio de Briceño, en el norte de Antioquia, dejó como saldo la muerte de un adolescente de 17 años que, según las autoridades, integraba las filas del frente 36 de las disidencias de las FARC bajo el mando de alias Calarcá y alias Chalá. El joven, conocido con el alias El Burro, murió durante intensos enfrentamientos que también dejaron heridos a dos de los principales cabecillas de esa estructura criminal.
El gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, confirmó la muerte del menor y aprovechó el hecho para cuestionar la política de Paz Total del gobierno nacional. "Estos criminales continúan reclutando a niños y menores de edad, bajo la sombrilla cómplice de la paz total", expresó el mandatario, señalando al reclutamiento forzado como una práctica sistemática de esa estructura ilegal en la región.
El operativo fue planeado durante diez días y ejecutado con tropas especiales insertadas por aire y tierra en la vereda Palmichal, territorio históricamente golpeado por la presencia de grupos armados y escenario de una intensa ofensiva militar desatada tras el asesinato del periodista Mateo Pérez Rueda. Durante la acción, los militares ubicaron un campamento clandestino donde se encontraban alias Chalá y alias Macho Viejo, este último señalado como el responsable de las finanzas de la estructura y quien habría llegado desde la región del Catatumbo para fortalecer las operaciones armadas en Antioquia.
Pese a la contundencia del operativo, ambos cabecillas lograron escapar heridos. Según reportes oficiales, huyeron inicialmente a caballo y luego fueron movilizados en motocicletas hacia zonas rurales del corregimiento de Puerto Valdivia, en el municipio de Valdivia, donde estarían recibiendo atención de enfermeros empíricos vinculados al grupo ilegal.
En medio de los enfrentamientos también murió una mujer que al parecer integraba la estructura ilegal y era compañera sentimental de alias Chalá, identificado plenamente como Jhon Edison Chalá Torrejano. Las autoridades lo señalan como uno de los principales responsables de la tortura y el asesinato del periodista Mateo Pérez Rueda, director del medio digital El Confidente de Yarumal, quien desapareció el 5 de mayo mientras realizaba labores periodísticas en la vereda Palmichal y fue hallado sin vida días después por una misión humanitaria del Comité Internacional de la Cruz Roja y la Defensoría del Pueblo.
El crimen del comunicador generó rechazo nacional y fue el detonante de la ofensiva militar contra el frente 36. El Gobierno Nacional y la Gobernación de Antioquia ofrecieron recompensas de hasta 500 millones de pesos por información que permita ubicar y capturar a alias Chalá, quien sigue siendo el objetivo principal de las operaciones en esa zona del norte antioqueño.
Las autoridades denunciaron además que integrantes de las disidencias estarían utilizando a la población civil como escudo para impedir el ingreso de las tropas y la recuperación de los cuerpos de otros presuntos integrantes abatidos durante los combates, una práctica que agrava aún más la situación humanitaria en Briceño.
El orden público en ese municipio sigue siendo crítico. La disputa territorial entre estructuras armadas ilegales, que incluye facciones disidentes y bandas criminales que pelean por el control de corredores estratégicos, la minería ilegal y el narcotráfico, mantiene en permanente riesgo a las comunidades rurales y a los periodistas que cubren el conflicto en esa región. Organizaciones de derechos humanos y de libertad de prensa han advertido que las condiciones de seguridad en Briceño y municipios vecinos del norte antioqueño se han deteriorado de manera alarmante en los últimos meses, sin que las acciones del Estado hayan logrado revertir ese panorama de manera sostenida.