Presidente Petro defiende suspensión de capturas a miembros del Clan del Golfo y enfrenta choque con la Fiscalía

El mandatario aseguró que la suspensión temporal de órdenes de captura contra 29 integrantes de ese grupo paramilitar, incluido alias ‘Chiquito Malo’, hace parte de la política de ‘paz total’, mientras la Fiscalía advirtió que evaluará cada caso de manera individual.

Presidente Petro defiende suspensión de capturas a miembros del Clan del Golfo y enfrenta choque con la Fiscalía



El presidente Gustavo Petro Urrego respondió con firmeza a las declaraciones de la fiscal general, Luz Adriana Camargo, en medio de la polémica generada por la suspensión de órdenes de captura contra 29 integrantes del Clan del Golfo, una medida que forma parte de la política gubernamental denominada ‘paz total’.

Esta iniciativa busca facilitar los procesos de acercamiento y eventual sometimiento a la justicia de estructuras armadas y criminales de alto impacto en Colombia. Durante una intervención pública, el Jefe de Estado dejó claro que la orden de suspender las órdenes de captura proviene del Ejecutivo y no de la Fiscalía, enfatizando que “aquí se respeta la Constitución; si no, el pueblo las hace respetar”.

Estas palabras subrayan la voluntad del Gobierno de avanzar en un diálogo directo con el Clan del Golfo, pese a las diferencias institucionales evidenciadas entre el Ejecutivo y la Fiscalía General de la Nación.

La controversia surgió luego de que se diera a conocer que la suspensión afecta a 29 miembros de esta organización, entre ellos Jobanis de Jesús Ávila Villadiego, conocido como alias Chiquito Malo, señalado como el máximo cabecilla del Clan del Golfo.

Alias Chiquito Malo es requerido por Estados Unidos por delitos relacionados con narcotráfico, lo que añade complejidad y repercusiones internacionales a esta decisión. En el documento oficial que respalda la medida, se establece que dichos individuos serán trasladados temporalmente a municipios específicos como Tierralta, Córdoba, y Belén de Bajirá, Chocó.

El proceso de traslado estará sujeto a condiciones estrictas en cuanto a tiempo, ubicación y finalidad, con el objetivo de garantizar que el acercamiento se realice bajo control y supervisión. Esta regulación se fundamenta en las resoluciones 257 de 2024 y 294 de 2025, que autorizan la creación de un espacio de diálogo con el Clan del Golfo, reconociéndolo como un grupo armado organizado. El Ejecutivo sostiene que la política de paz total contempla tanto negociaciones formales para pactar acuerdos de paz como acercamientos estratégicos con estructuras criminales para lograr su sometimiento judicial y eventual desmantelamiento.

Dentro de este marco, el Gobierno tiene la facultad de acordar la ubicación temporal de miembros de estas organizaciones en zonas delimitadas, momento durante el cual “queda suspendida la ejecución de las órdenes de captura, incluidas las que tienen fines de extradición”. Esta suspensión temporal busca generar espacios propicios para el diálogo y la reducción de la violencia, aunque la Fiscalía General ha mostrado una posición divergente.

Luz Adriana Camargo ha aclarado que la entidad no suspenderá automáticamente las órdenes de captura y que cada caso será evaluado individualmente, especialmente cuando se trate de delitos graves o procesos de extradición activos. Esta postura refleja la preocupación del ente investigador por garantizar la justicia y la persecución penal sin perder de vista la seguridad jurídica y los derechos de las víctimas. El anuncio generó un intenso debate en la opinión pública y fue objeto de críticas desde diversos sectores políticos y jurídicos.

La inclusión de alias Chiquito Malo en el listado de personas beneficiadas por la suspensión fue uno de los puntos más cuestionados. Desde el Departamento de Justicia de Estados Unidos se ha señalado que este líder criminal ha comandado una organización transnacional dedicada al tráfico de cocaína y responsable de múltiples actos violentos contra población civil y fuerzas de seguridad colombianas.

La alarma internacional radica en que la suspensión podría ser interpretada como una concesión excesiva frente a delitos de alta gravedad y afectación global. En síntesis, la medida adoptada por el Gobierno de suspender temporalmente las órdenes de captura en el marco de la política de paz total representa un giro estratégico en la lucha contra el crimen organizado en Colombia. Busca transformar las dinámicas de conflicto mediante la negociación y el sometimiento voluntario a la justicia, aunque el camino no está exento de tensiones institucionales y rechazos tanto nacionales como internacionales. La reacción de la Fiscalía introduces un necesario contrapeso, que obliga a evaluar caso por caso para no sacrificar los principios de legalidad y justicia en aras de la paz.

El desafío para el Gobierno de Gustavo Petro será balancear la búsqueda de la paz con la obligación de combatir la impunidad y garantizar la protección de las víctimas. El proceso de acercamiento con el Clan del Golfo, incluida la controvertida suspensión de órdenes de captura a figuras clave como alias Chiquito Malo, marcará un hito en la política de seguridad y defensa del país. Su éxito o fracaso tendrá importantes implicaciones para el futuro del posconflicto y la consolidación de una paz estable y duradera en Colombia.