Sembrar maíz, defender el agua: el oficio más peligroso de Colombia
En Colombia defender una semilla es tan peligroso como enfrentarse a un fusil. No es una metáfora. Es un conteo diario.
Por: Andrés Maíz 🌽, defensor de derechos humanos
Mientras escribimos éstas líneas, acaban de asesinar a José Deifer Giraldo, a Yerlion Giraldo, campesinos miembros de SINPEAGRIC y firmantes del Acuerdo de paz de la Habana, a Manuel España presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda Llano Alto en el municipio de Argelia y en su propia casa a James Flor y a María Ovidia Palechor, en La Pedregosa, Cajibío, Cauca. Ella fué una mujer indígena quien fuera coordinadora del Programa Mujer y del Programa de Derechos Humanos del CRIC, él era un campesino quien fué miembro de la Mesa de Víctimas.
Todos ellos y ella, amigos y amiga, compañeros y compañera, líderes asesinados por la defensa de la vida, de la justicia y la paz. Entraron armados y dispararon indiscriminadamente. Con ellos, ya son 103 líderes y lideresas asesinados solo en lo que va de 2026, uno cada 2,3 días.
Según la Defensoría del Pueblo, entre el 1 de enero y el 31 de julio de este año fueron asesinadas 19 lideresas y 71 líderes sociales, 90 en total, además de cinco firmantes del Acuerdo de Paz y 77 masacres con 300 muertos. Indepaz confirma que la cifra ya subió a 103 al 1 de septiembre. Solo en 2025, fueron 187 líderes asesinados, y desde 2016 hasta marzo de 2026, 1.699 personas.
¿Quiénes son? No son cifras. Son los que estorban.
Son mayoritariamente líderes comunales, afrodescendientes, indígenas, campesinos, políticos y ambientales. Son las mujeres que defienden el agua cuando una empresa quiere desviar el río, el joven que custodia la semilla de maíz kapio frente al maíz transgénico de bolsa, el presidente de Junta de Acción Comunal que dice no a la minería en el páramo y el río, la guardiana de semillas que intercambia fríjol en una casa de semillas, en un círculo de mujeres.
La Defensoría lo ha dicho claro: los factores que incrementan la inseguridad son la presencia de actores armados ilegales y la proliferación de economías ilícitas. En Cajibío, por ejemplo, donde mataron a José Deifer, a Yerlion, a María y James, la propia Defensoría había advertido el alto riesgo por el control de las organizaciones armadas de toda índole.
Por eso, cuando hablamos de defensores del territorio, del agua y de las semillas, no hablamos de un romanticismo rural. Hablamos de la primera línea de defensa de la vida.
Una lideresa que defiende el agua está defendiendo que el acueducto comunitario no sea privatizado. Un guardián de semillas está defendiendo la soberanía alimentaria de un país entero frente a cuatro multinacionales que quieren patentar lo que nuestros abuelos sembraron por 500 años. Y en Colombia, eso se paga con la vida.
El Cauca es el espejo más brutal: 22 de los 103 asesinatos de este año han ocurrido allí, en el departamento donde históricamente se disputan la tierra indígenas, campesinos, comunidades negras y terratenientes desde la colonia y del entramado mafioso de la minería a lo largo y ancho de ríos y mares.
No podemos seguir normalizando que defender la vida sea una sentencia de muerte. No es un enfrentamiento entre grupos armados. Es una cacería armada contra quienes sostienen el tejido del territorio. Desde la campaña electoral Abelardo de la Espriella de manera inequívoca se ofreció destriparnos y perseguirnos, me pregunto; con quiénes se está aliando para hacerlo realidad?. Resucitar de milagro a la policía chulavita y a los pájaros son parte de la estrategia hoy en día, con las organizaciones de veteranos de la fuerza pública, que ya en los territorios habla envalentonada de que van a pacificar con su vasta experiencia a las comunidades?. Exigimos respuesta.
Desde nuestra organización popular de base exigimos:
- Protección colectiva, no sólo escoltas individuales. Las alertas tempranas de la Defensoría existen, pero no se cumplen.
- Reconocimiento del oficio de cuidar: que ser guardián de semillas, aguatero comunitario, partera o defensor del páramo, del bosque, del río, del humedal, del ojo de agua, sea reconocido como trabajo de interés nacional.
- Justicia: Menos del 20% de éstos crímenes termina en condena. La impunidad mata dos veces.
Si matan a quien cuida la semilla, nos quedamos sin futuro para sembrar. Si matan a quien cuida el agua, nos quedamos sin futuro para beber.
Defender a quienes defienden el territorio es defendernos a todxs.
André Maíz 🌽 persona defensora de derechos humanos, del agua, las semillas y el territorio.
Fuentes: Defensoría del Pueblo (balance 31 julio 2026) e Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz - Indepaz (corte 1 septiembre 2026).