Tras la muerte de un migrante salvadoreño, denuncian "mentiras de ICE"
Organizaciones humanitarias denunciaron negligencia médica tras la muerte del salvadoreño Edwin López Cornejo en custodia del ICE en Nueva Jersey.
Organizaciones sociales e integrantes de la comunidad migrante denunciaron las «mentiras de ICE», el Servicio de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos, sobre las condiciones en sus instalaciones tras la muerte del salvadoreño Edwin López Cornejo, de 41 años, ocurrida el pasado sábado 1 de agosto luego de una emergencia médica en el centro de detención Delaney Hall, ubicado en Newark, Nueva Jersey.
El recinto es operado por la empresa privada de prisiones GEO Group y fue reabierto en febrero de 2025 como parte de las políticas antimigratorias de la Administración de Donald Trump.
La movilización, convocada por la agrupación Cosecha Nueva Jersey en Highland Park, contó con la intervención de la dirigente Jenny García, quien instó a los medios de comunicación a «no regurgitar las mentiras de ICE» y advirtió que la institución federal «va a negar que privara a Edwin de medicación», a pesar de que representantes legales de otros recluidos han comprobado la falta recurrente de asistencia médica.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS), organismo del cual depende ICE, confirmó la muerte del hombre de 41 años a causa de una «emergencia médica». López Cornejo permanecía bajo custodia desde el pasado 18 de junio, acusado de haber ingresado de forma irregular a territorio estadounidense tras haber sido deportado en el año 2006.
«Cuando López Cornejo tuvo una emergencia médica estando en custodia de ICE, el personal de GEO del centro y el personal médico respondieron inmediatamente y llamaron al 911 para que vinieran los servicios médicos de emergencia. La causa oficial de la muerte está pendiente de determinar con un mayor examen médico», sostuvo la entidad federal mediante un pronunciamiento oficial.
En el mismo texto, el DHS rechazó las versiones familiares asegurando que «mientras estuvo en custodia, López Cornejo recibió atención médica adecuada y fue visto por profesionales médicos», agregando que los internos reciben evaluaciones desde su ingreso, lo que contrasta con las constantes denuncias por falta de cuidados en esas dependencias.
María Cornejo, madre de la víctima, explicó que su hijo padecía de diabetes, hipertensión y convulsiones. En un relato difundido por Cosecha Nueva Jersey en redes sociales, la mujer señaló que el hombre le manifestó su malestar físico el día viernes, por lo que denunció que la administración del recinto no le suministró el tratamiento correspondiente.
Acompañada por sus familiares, la madre exigió justicia para su hijo y para su nieta, quien quedó huérfana, atribuyendo el hecho a una «negligencia médica». Cornejo afirmó contar con una grabación realizada en el hospital que prueba que su hijo llegó sin signos vitales al centro asistencial, remarcando que previamente «necesitó atención médica y no se la dieron».
A la manifestación se sumaron parientes de otras personas recluidas en Delaney Hall, entre ellos Maribel Encalada, quien expuso el caso de su padre, diagnosticado con hipertensión arterial y una infección odontológica, denunciando que «lleva sin ser tratado todo este tiempo».
Las acciones de protesta se extendieron hasta las inmediaciones del propio recinto de reclusión. Los participantes colocaron lazos negros en la valla perimetral, levantaron un altar con flores y mensajes portando pancartas para exigir responsabilidades y pedir a las autoridades la clausura definitiva del espacio.
En el plano político, la gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, informó a través de la red social X que coordina acciones con miembros del Congreso «para recabar todos los datos en torno a esta muerte» y denunció la existencia de trabas para supervisar las condiciones de salud dentro de la infraestructura.
«Todo esfuerzo para bloquear la supervisión genera preguntas serias sobre lo que está pasando dentro de Delaney Hall y qué están intentando ocultar los que operan el centro«, manifestó Sherrill en referencia a la corporación privada GEO, responsable de la gestión del recinto mediante un contrato de alto valor con ICE.