Trece menores caucanos siguen sin ser reclamados en Medicina Legal de Bogotá tras bombardeos y combates con el Ejército

La mayoría pertenecería al pueblo indígena Nasa, una de las comunidades más golpeadas por el reclutamiento forzado en el departamento. Otros tres cuerpos ya fueron entregados a sus familias.

Trece menores caucanos siguen sin ser reclamados en Medicina Legal de Bogotá tras bombardeos y combates con el Ejército
Fotos tomada de El País de España.


La violencia que afecta diferentes zonas rurales del Cauca volvió a cobrar la vida de un integrante de la Fuerza Pública. Un soldado del Ejército Nacional murió luego de ser impactado por un disparo de arma de fuego mientras permanecía en la base militar La Salvajina, en jurisdicción del municipio de Suárez.

La víctima fue identificada como Sergio Arley Ulcué Campo, de 24 años, quien se encontraba prestando su servicio militar en tropas del Batallón de Montaña No. 8.

De acuerdo con la información preliminar recopilada por las autoridades, el uniformado salió momentáneamente del búnker de la instalación militar y se dirigió hacia uno de los costados de la base para realizar actividades personales. Fue en ese momento cuando recibió un disparo en la zona del pecho.

El proyectil le ocasionó una grave lesión y, pese a la reacción de sus compañeros, el soldado falleció como consecuencia del ataque.

El caso fue reportado durante la tarde del jueves 3 de septiembre y el cuerpo posteriormente ingresó a la morgue de Santander de Quilichao, donde se adelantaron los procedimientos judiciales correspondientes.

La Brigada 29 del Ejército confirmó el homicidio y aseguró que la acción fue perpetrada por integrantes de la estructura Jaime Martínez, perteneciente a las disidencias de las Farc.

La institución militar calificó el hecho como una acción criminal contra las tropas y señaló que el soldado se encontraba cumpliendo labores orientadas a garantizar la seguridad de las comunidades de esta zona del Cauca.

Tras el ataque, unidades militares desplegaron operaciones en el área con el propósito de ubicar a los responsables y mantener el control de la zona.

Las autoridades judiciales también adelantan las investigaciones para establecer las circunstancias precisas en las que se produjo el disparo y determinar desde qué punto habría actuado el atacante.

El homicidio ocurre en un territorio que durante los últimos meses ha estado marcado por la presencia de grupos armados ilegales y por diferentes acciones contra la Fuerza Pública.

La zona de La Salvajina y las áreas rurales de Suárez y Buenos Aires constituyen uno de los escenarios donde las disidencias de las Farc han demostrado capacidad para realizar ataques contra posiciones militares y ejercer presión sobre las comunidades.

La geografía montañosa y selvática de esta parte del Cauca facilita la movilidad y ocultamiento de los grupos armados, mientras que para las Fuerzas Militares representa un desafío permanente mantener el control territorial y proteger a la población.

El panorama no se limita a Suárez. En distintos momentos, municipios del norte del departamento como Buenos Aires, Morales, Santander de Quilichao, Caloto, Corinto, Miranda y Toribío han registrado enfrentamientos, hostigamientos, ataques contra uniformados y otras acciones relacionadas con la confrontación armada.

Una confrontación que sigue dejando víctimas

El asesinato de Sergio Arley Ulcué Campo vuelve a evidenciar la intensidad de la guerra que se libra en diferentes sectores del Cauca entre las Fuerzas Militares y las estructuras de las disidencias de las Farc.

Los ataques con armas de fuego, el empleo de drones y los hostigamientos contra instalaciones militares se han convertido en parte de un escenario de seguridad que mantiene en alerta a las autoridades y a las comunidades rurales.

Mientras el Ejército anuncia nuevas operaciones para localizar a los responsables del homicidio, los habitantes de estas zonas continúan enfrentando las consecuencias de una confrontación que no solo pone en riesgo a los integrantes de la Fuerza Pública, sino también a las comunidades que permanecen en medio de la disputa por el control territorial.

La muerte del soldado Ulcué Campo deja nuevamente una familia afectada y evidencia los elevados niveles de riesgo que persisten en una de las regiones del país donde la presencia de grupos armados continúa siendo uno de los principales problemas de seguridad.