Congreso de los Pueblos lamentó la muerte del sacerdote jesuita Javier Giraldo Moreno
La organización social destacó el legado del religioso, defensor de derechos humanos, académico y acompañante de comunidades afectadas por la violencia, entre ellas la Comunidad de Paz de San José de Apartadó.
El religioso, investigador y defensor de derechos humanos dejó un amplio legado en la construcción de paz, el acompañamiento a víctimas del conflicto armado y la defensa de comunidades campesinas en Colombia.
El Congreso de los Pueblos informó y lamentó el fallecimiento del sacerdote jesuita Javier Giraldo Moreno, a quien reconoció como uno de los referentes de la defensa de los derechos humanos, la búsqueda de paz y el acompañamiento a comunidades afectadas por la violencia sociopolítica y el conflicto armado en Colombia.
En un comunicado, la organización destacó la trayectoria de Giraldo Moreno como religioso, académico, escritor e investigador. “Se nos va un amigo, un maestro, un revolucionario, un camilista, un ejemplo”, expresó el Congreso de los Pueblos, al reivindicar su obra y memoria.
Durante varias décadas, el padre Javier Giraldo aportó a la construcción de paz desde el acompañamiento directo a las víctimas, la documentación de violaciones a los derechos humanos y la denuncia de hechos de violencia ante instancias nacionales e internacionales.
Uno de sus principales aportes estuvo relacionado con su acompañamiento a la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, en Antioquia, una experiencia campesina que declaró su neutralidad frente a los actores armados y promovió la resistencia civil no violenta en medio del conflicto. Giraldo respaldó a esta comunidad en sus exigencias de protección, verdad, justicia y garantías de no repetición ante los asesinatos, desplazamientos y amenazas registrados en la región de Urabá.
Su trabajo contribuyó a visibilizar la situación de poblaciones rurales que padecieron la presencia y confrontación de grupos armados, así como los impactos de la violencia sobre líderes sociales, campesinos y defensores de derechos humanos. Su labor se caracterizó por insistir en que la paz debía estar acompañada de justicia, esclarecimiento de la verdad, reparación para las víctimas y transformaciones sociales que redujeran la desigualdad.
Giraldo Moreno fue director del Centro de Investigación y Educación Popular, Cinep, organización que ha desarrollado investigaciones sobre la realidad social y política del país, además de procesos de acompañamiento a comunidades y organizaciones populares. También fue secretario del Tribunal Permanente de los Pueblos para América Latina y fundador de la Comisión Intercongregacional de Justicia y Paz.
Desde esos escenarios, participó en iniciativas orientadas a llevar ante la opinión pública y organismos internacionales denuncias sobre crímenes de lesa humanidad, violaciones a los derechos humanos y afectaciones contra comunidades en distintos territorios colombianos.
El sacerdote jesuita, licenciado en Filosofía y magíster en Teología, fue además un defensor de la Teología de la Liberación, corriente que plantea el compromiso de la Iglesia con los sectores empobrecidos y la transformación de las condiciones que generan exclusión.
El Congreso de los Pueblos también resaltó su interés por los debates alrededor de la autodeterminación de los pueblos, el derecho internacional y la construcción de mecanismos de justicia global. De acuerdo con el comunicado, en días recientes Giraldo había dialogado sobre la posibilidad de impulsar un Tribunal Internacional de Opinión, en el marco de la conmemoración de los 50 años de la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos.
Asimismo, la organización recordó su dedicación a la búsqueda de los restos del sacerdote y sociólogo Camilo Torres Restrepo, muerto en combate el 15 de febrero de 1966 en Patio Cemento, Santander, una causa que consideraba fundamental para la memoria histórica del país.
“El padre Javier fue incansable, valiente y generoso”, indicó el Congreso de los Pueblos, que aseguró que su pensamiento y su trabajo continuarán siendo una referencia para las organizaciones sociales, las comunidades campesinas, las víctimas y los defensores de derechos humanos en Colombia.