El calvario de vivir al lado de la carceleta Laura Valencia en Popayán

La alcaldía de Popayán se vio obligada si o si a reubicar este centro de detención transitorio luego del intento de fuega y de las reiteradas denuncias de la comunidad y comerciantes del sector.

El calvario de vivir al lado de la carceleta Laura Valencia en Popayán

La reciente fuga de detenidos del Centro de Detención Transitorio (CDT) Laura Valencia en Popayán ha reavivado el rechazo y la preocupación entre los habitantes de los barrios Valencia, San Francisco y El Cadillal.

Este episodio no solo encendió las alarmas por el peligro inmediato que representa la evasión de personas privadas de la libertad, sino que volvió a poner sobre la mesa un problema de larga data para la comunidad: la convivencia con un centro de reclusión ubicado en una zona residencial densamente poblada y cercana a colegrios y establecimientos comerciales.

El escape ocurrido el miércoles 23 de julio, cuando varios detenidos lograron evadir la custodia escapando por el techo de las instalaciones, generó gran conmoción. La Policía Metropolitana de Popayán inició de inmediato un operativo para tratar de capturar a los evadidos, sin embargo, hasta el momento las autoridades no han revelado ni la identidad de estas personas ni los delitos que habrían cometido. Más allá de la investigación y la búsqueda, la comunidad exige respuestas que trasciendan lo inmediato.

Desde hace varios años los vecinos de esos sectores vienen denunciando una situación insostenible. La carceleta funciona en el antiguo colegio Laura Valencia, un espacio que fue acondicionado para esta función durante la administración municipal 2020-2023 como una solución temporal ante el hacinamiento en estaciones de Policía y la falta de cupos en cárceles bajo la administración del INPEC. Sin embargo, a pesar de que fue presentada como una medida provisional, el CDT sigue operando en ese lugar, lo que ha generado constantes protestas y cuestionamientos.

Los residentes manifiestan que la presencia de este centro afecta directamente su seguridad y calidad de vida. "Estamos atrapados en nuestras residencias porque a la fuerza pusieron esa carceleta y cada rato hay problemas con esa cantidad de detenidos que hay en esa escuela que convirtieron en una cárcel. El alcalde sabe que eso hay que acabarlo y no lo ha hecho", expresaron algunos habitantes, reflejando la creciente desesperanza y temor ante situaciones como motines, requisas violentas o intentos de fuga que se han convertido en hechos habituales. Para ellos, la convivencia diaria implica riesgos reales que no pueden seguir siendo ignorados.

Los malestares no solo provienen de los ruidos constantes, los despliegues policiales o los conflictos internos en el centro, sino también del riesgo latente que supone mantener un lugar así en medio de comunidades residenciales y cercanas a instituciones educativas. Esta dinámica ha generado no solo incomodidad, sino cuestionamientos legales y administrativos. La Procuraduría General de la Nación abrió una indagación para evaluar las condiciones en que opera el CDT Laura Valencia, y un fallo judicial ordenó su desalojo, argumentando que se trata de una medida excepcional que debe ser reemplazada por una solución definitiva.

No obstante, la respuesta de las autoridades municipales ha sido lenta y limitada. A pesar de las reiteradas solicitudes y los fallos judiciales, la carceleta continúa funcionando y, tras el violento intento de fuga que puso en evidencia la fragilidad del sistema de seguridad, la Alcaldía de Popayán anunció de forma tardía que procederá con la reubicación del centro de detención. Sin embargo, la falta de detalles concretos acerca del proceso de traslado o la nueva ubicación ha generado escepticismo entre la comunidad, que insiste en la urgencia de acabar con esta problemática.



Mientras tanto, las autoridades siguen avanzando en la investigación para esclarecer cómo se produjo la fuga y establecer posibles responsabilidades si hubo fallas en los protocolos de seguridad o negligencia del personal encargado. Este hecho pone en relieve la necesidad de revisar integralmente el funcionamiento del CDT en el antiguo colegio Laura Valencia y de buscar alternativas que garanticen los derechos de las personas privadas de la libertad y, al mismo tiempo, protejan la tranquilidad y seguridad de los sectores residenciales aledaños.



El caso del Centro de Detención Transitorio Laura Valencia es un ejemplo de la compleja problemática que enfrentan muchas ciudades en Colombia, donde la falta de infraestructura adecuada y soluciones definitivas para el sistema penitenciario derivan en escenarios conflictivos con impacto directo en las comunidades. La permanencia de un centro carcelario en medio de barrios habitados no solo genera tensiones cotidianas, sino que expone a vecinos y detenidos a riesgos innecesarios.

Luego, tras estas denuncias, se confirmó que la Alcaldía de Popayán invitó a los medios de comunicación a participar en la Rueda de Prensa, en la que se socializará la firma del convenio entre la Alcaldía de Popayán y el Inpec para el traslado de la carceleta Laura Valencia, situación que se dio de manera tardía.