"El sarampión es una enfermedad altamente contagiosa, pero puede prevenirse con la vacunación", secretaría de salud del Cauca
Estos son los consejos de la entidad del gobierno regional para contrarresta esta enfermedad.
El sarampión es una infección viral que afecta principalmente a niños, aunque puede presentarse a cualquier edad. Esta enfermedad, causada por el virus del sarampión, se caracteriza por síntomas como fiebre alta, tos, secreción nasal, conjuntivitis y un sarpullido rojo que suele comenzar en la cara y se extiende por todo el cuerpo. Sin embargo, más allá de las molestias propias, el sarampión puede causar complicaciones graves, especialmente en menores de cinco años y personas con el sistema inmunitario debilitado. Entre estas complicaciones se incluyen neumonía, infecciones del oído, diarrea severa e incluso encefalitis, que puede derivar en daños neurológicos o la muerte.
Dada su alta contagiosidad, el sarampión representa una amenaza significativa para la salud pública. El virus se transmite por vía aérea a través de gotículas expulsadas cuando una persona infectada tose o estornuda, y puede permanecer activo en el ambiente durante varias horas. Por esta razón, cuando una persona contrae sarampión, existe un alto riesgo de que infecte a otras personas cercanas que no estén vacunadas o no hayan tenido la enfermedad con anterioridad.
Vacunación: la herramienta más eficaz para prevenir el sarampión
Afortunadamente, el sarampión puede prevenirse eficazmente mediante la vacunación. La vacuna contra el sarampión forma parte del esquema nacional de vacunación y se administra generalmente en combinación con otras vacunas, como las del virus de la rubéola y las paperas (vacuna triple viral). Esta vacuna es una de las intervenciones sanitarias más seguras, eficaces y económicas que existen para proteger a la población contra enfermedades infecciosas.
Para garantizar una protección completa, es fundamental que niñas y niños reciban todas las dosis indicadas en el esquema de vacunación. Usualmente, la primera dosis se aplica a partir de los 12 meses de edad y una segunda dosis de refuerzo entre los 4 y 6 años. Estas dosis aseguran una respuesta inmune adecuada y fortalecen la protección a largo plazo contra la enfermedad.
La importancia de revisar y completar los esquemas de vacunación
Es esencial que madres, padres y responsables de niñas y niños revisen los carnets de vacunación de sus hijos y verifiquen que las dosis contra el sarampión estén completas. Muchas veces, por diversos motivos, los esquemas pueden quedar incompletos o desactualizados, lo que deja una ventana abierta para la propagación del virus.
Completar el esquema de vacunación no solo protege individualmente a cada niño, sino que también contribuye a la llamada “inmunidad de rebaño”. Esto significa que, cuando un porcentaje suficientemente alto de la población está vacunado, se reduce la circulación del virus, protegiendo también a quienes no pueden vacunarse, como bebés muy pequeños o personas con ciertas condiciones médicas.
¿Dónde vacunarse y cómo acceder a la vacuna?
Las vacunas contra el sarampión son gratuitas y están disponibles en centros de salud, hospitales públicos y unidades de vacunación en todo el país. Para facilitar el acceso, se recomienda acudir al punto de vacunación más cercano con el carnet de vacunación y la tarjeta de identificación del menor.
Los profesionales de salud están preparados para brindar información y resolver dudas sobre el proceso de vacunación, así como para registrar correctamente las dosis aplicadas. Además, se recomienda mantener actualizados los controles médicos y no esperar a que aparezcan signos de enfermedad para vacunarse, ya que la vacuna es preventiva y mucho más efectiva cuando se administra antes de cualquier exposición al virus.
Mitos y realidades sobre la vacuna del sarampión
En ocasiones, las dudas o la desinformación pueden generar reticencias frente a la vacunación. Es importante aclarar que:
- La vacuna contra el sarampión es segura y ha sido sometida a rigurosos controles de calidad.
- No causa la enfermedad, ya que contiene virus atenuados que no pueden provocar sarampión en personas sanas.
- Los efectos secundarios son mínimos y transitorios, como dolor en el lugar de la inyección o fiebre leve.
- Vacunarse protege no solo al individuo, sino también a su familia y comunidad.
Mantener la salud de toda la familia protegida contra el sarampión es una responsabilidad colectiva que se logra con acciones simples pero efectivas. Revisar el carnet de vacunación, completar los esquemas y acudir a los centros de salud para recibir las dosis correspondientes son pasos indispensables para evitar brotes y proteger la vida de niñas y niños.
No pongas en riesgo la salud de tus seres queridos. Acércate hoy mismo al punto de vacunación más cercano en tu localidad. Las vacunas son gratuitas, seguras y eficaces para prevenir el sarampión y asegurar un futuro saludable para toda la familia. Proteger a los pequeños es proteger el bienestar de nuestra comunidad. ¡Vacúnalos y mantén a tu familia segura!