Paren la maldita guerra
"Sólo le pido a Dios que la guerra no me sea indiferente, es un monstruo grande y pisa fuerte".
Por: André Maíz Kapie Sek Persona defensora de los derechos de los pueblos, las semillas el agua y el territorio.
Con la herida sangrante que no sana hace siglos, levantamos la voz para denunciar y para exigir el cese inmediato de todas las hostilidades de la guerra que hoy como ayer, desnuda la profunda desigualdad que hemos vivido en el departamento del Cauca.
Sí, una desigualdad tal que ha permitido que en la práctica seamos un pueblo dividido por el racismo, el clasismo, el machismo, el militarismo, el sexismo, el arribismo, el sectarismo y el fanatismo religioso y político que se nutre de la carcoma del poder y de la sangre derramada, toda división promovida justamente por quienes se autodenominan provida. La unidad popular es el antídoto contra el despojo y el olvido.
Somos un departamento de víctimas del pueblo, sí del pueblo principalmente, quién no lo es?. Justamente no lo son, quienes viven de azuzar la guerra, las divisiones, el abandono y el olvido.
A las víctimas de tanta crueldad, a las familias campesinas, indígenas y afrodescendientes que han puesto siempre los muertos, los desaparecidos, los falsos positivos, la cárcel, el destierro y el miedo: les enviamos desde éste lugar donde nos refugiamos para proteger nuestra vida; un abrazo de amor y solidaridad profunda.
Su dolor es nuestro dolor. Su resistencia es la fuerza que nos obliga a no callar. No están solas, no están solos.
Hacemos un llamado contundente a las instituciones del Estado y al Gobierno Nacional: es momento de insistir, sin descanso, en los caminos del diálogo político. La salida militar solo ha profundizado la tragedia.
El derecho a vivir en paz no es negociable, es un mandato constitucional y un clamor de los pueblos del Cauca que llevan décadas resistiendo en medio del fuego cruzado.
Que cesen los fusiles. Que se silencien los bombardeos. Que se respete la vida.
Exigimos garantías reales para las comunidades, para los líderes populares y sociales y para quienes le apuestan a la paz territorial.
La paz del Cauca es la paz de Colombia. Y la paz se construye con diálogo, con justicia social y con voluntad política.
A la insurgencia armada, le exijo en nombre del pueblo que hoy padece los efectos de la guerra que nos ha sido impuesta a los de abajo, que además de reconocer el enorme fracaso que se cuenta en vidas valiosas mutiladas, a reparar en todas las formas posibles el daño emocional, espiritual, material y físico causado.
Con las acciones de guerra a quienes están beneficiando es precisamente a los sectores políticos reaccionarios de la élite criolla, ésos que supuestamente dicen enfrentar.
El pueblo exige acciones políticas de las partes en conflicto, el Estado y las organizaciones armadas, que busquen el camino para construir el derecho de vivir en paz.
André Maíz Kapie Sek Persona defensora de los derechos de los pueblos, las semillas el agua y el territorio.
Miembro de, Unidad Popular, Sindicato de Trabajadores de las Artes, los Oficios y los Saberes y el rebusque en las calles* y de la Red de Ollas Comunitarias Fogón Popular.
Por la vida, la paz y la dignidad de los pueblos, ni un paso atrás