Su mamá y padrastro la mantuvieron encadenada, la violaron y torturaron durante 10 años
La víctima, que hoy busca justicia, vivió un calvario de secuestro, tortura y abusos sistemáticos bajo el silencio cómplice de su propia familia.
La capital del Tolima no sale del asombro tras revelarse los escabrosos detalles de lo que las autoridades ya califican como uno de los peores casos de degradación humana en la historia reciente de la ciudad.
Una menor de edad estuvo cautiva durante 10 años en su propia vivienda del barrio Ricaurte.
Un "hogar" convertido en calabozo
Lo que debía ser un entorno de protección fue, en realidad, un escenario de tortura. Según el contundente relato de la Fiscalía, la madre de la joven y su padrastro habrían orquestado un sistema de reclusión absoluta. Desde que la niña tenía solo 8 años, fue aislada del mundo exterior: la retiraron del colegio y la mantuvieron inmovilizada con cuerdas, cadenas y candados.
El fiscal del caso, visiblemente conmovido durante la audiencia, describió escenas de una crueldad difícil de procesar:
"La mantuvo desnuda, inmovilizada y aislada. Le negó alimentos y agua, mientras la castigaba con quemaduras químicas provocadas con hipoclorito", reveló el funcionario judicial.
Doble tragedia: Abusos y abortos forzados
La investigación señala que, bajo la mirada cómplice y la presunta participación de la madre, el padrastro abusó sexualmente de la menor de manera reiterada.
El horror alcanzó niveles extremos cuando la víctima quedó embarazada en dos ocasiones. En ambos casos, se alega que su propia madre la obligó a abortar dentro de la vivienda, sin asistencia médica y bajo condiciones de riesgo mortal.
Para evitar que el rastro de los crímenes fuera detectado, solo la sacaban de la vivienda bajo estricta vigilancia para procedimientos de planificación familiar, buscando evitar nuevos embarazos que delataran el ciclo de violencia.
El escape que terminó con el silencio
El calvario terminó el día que la adolescente, en un descuido de sus captores, logró huir de las garras de sus victimarios y buscar ayuda ante las autoridades. Su testimonio fue la pieza clave para que la Policía capturara a la pareja.
¿Por qué una madre actúa así? El psicólogo forense Belisario Valbuena explicó que este patrón suele verse en mujeres que han sido víctimas de abuso desde su infancia y terminan vinculándose con agresores, repitiendo ciclos de violencia y guardando un silencio cómplice ante la victimización de sus propios hijos.
Actualmente, la madre y el padrastro se encuentran bajo medida de aseguramiento en centro carcelario. De ser hallados culpables por los delitos de secuestro, tortura y acceso carnal violento, la pareja podría enfrentar una condena ejemplar de hasta 40 años de prisión.
La juez de control de garantías fue tajante al cuestionar la conducta de la progenitora: "Usted no activó ningún mecanismo de protección y toleró dinámicas incompatibles con el bienestar de su hija".