El silencio millonario: los jugosos contratos en la Gobernación que apagan el rigor periodístico en el Cauca
Mientras un sector de la prensa despliega una ráfaga de denuncias sin soporte contra la Alcaldía de Popayán por falta de pauta, documentos oficiales revelan acuerdos por 140 millones de pesos con el gobierno departamental, garantizando un silencio cómplice sobre sus excesos burocráticos.
El periodismo en el Cauca enfrenta una profunda crisis de orden ético y moral. Durante los primeros meses de 2026, el medio de comunicación Proclama del Pacífico, bajo la vocería de José Luna, ha desatado una ola de ataques y denuncias sin verificación en contra de la Alcaldía de Popayán.
Aunque pretenden justificar sus acciones como un ejercicio de control público mediante derechos de petición, la motivación de fondo apunta directamente a la no adjudicación del plan de medios municipal para el presente año. Simultáneamente, el portal formalizó millonarios contratos con la Gobernación del Cauca, instaurando un absoluto silencio frente a los abusos con el erario y el desmedido crecimiento burocrático en las dependencias departamentales.

Las banderas de la supuesta independencia editorial palidecen de inmediato cuando se contrastan con la evidencia documental del SECOP II. En enero de 2026, Proclama del Pacífico aseguró ingresos provenientes de los impuestos de los caucanos mediante dos contrataciones directas orientadas a promover la imagen de la Gobernación del Cauca.
La evidencia de la chequera departamental
- Contrato 1349-2026: Firmado el 29 de enero de 2026 para prestar servicios de apoyo a la gestión y difusión de las actividades de la Gobernación en medios de comunicación radial comunitaria. Este acuerdo se pactó con un plazo de ejecución de cuatro meses. El valor total del contrato por concepto de honorarios es de 104.000.000 COP.
- Contrato 1355-2026: Suscrito el 26 de enero de 2026 para la difusión en medios impresos y digitales regionales. El plazo fijado para este acuerdo es de seis meses. El monto pactado para la ejecución de estas actividades alcanza los 36.000.000 COP.
Silencio cómplice y burocracia sin control
Mientras los millonarios recursos de la pauta fluyen con total normalidad desde la Gobernación del Cauca, Proclama guarda un sepulcral silencio sobre las irregularidades de la administración departamental. Resulta evidente la omisión informativa respecto a la Secretaría General, hoy en cabeza de Franklin Darío Armario; una dependencia que lejos de compadecerse con el interés general del departamento, ha optado por contratar un abultado ejército de burocracia con cargo al erario.
Esta reprochable maquinaria de contratación opera bajo la misma lógica que ejecuta Edwin Muñoz desde la Secretaría General del Municipio de Popayán. Lo verdaderamente lamentable para los payaneses es que la ineficiencia municipal cuenta con el aparente beneplácito del alcalde Juan Carlos Muñoz Bravo, un mandatario que no cumplió su promesa de campaña de recuperar la ciudad. Sin embargo, para los autoproclamados decanos del periodismo, el problema de la Alcaldía no radica en su pobre gestión, sino en la ausencia de contratos publicitarios a su favor.

Ética periodística frente al interés común
- Un doble rasero inaceptable: La credibilidad se fractura cuando se ataca sin piedad a un alcalde que cerró la llave de la publicidad institucional, mientras se encubren los abusos burocráticos de un ente departamental que sí financia al medio.
- El verdadero mandato del oficio: El periodismo regional, y en particular el ejercido por José Luna, arrastra un severo problema ético. El ejercicio informativo no debe ser un escudo para proteger los intereses de unos simples privilegiados. Ante nuestro Creador y ante la sociedad, el esfuerzo público debe dirigirse a garantizar una buena calidad de vida para todos los caucanos, no a engordar las nóminas burocráticas bajo la mirada cómplice de la prensa pautada.
El debate sobre la moralidad del manejo publicitario queda sobre la mesa. Nosotros continuaremos ejerciendo una fiscalización estricta e imparcial: tanto al ejército de contratistas que desangra la Secretaría General del Cauca, como al estancamiento administrativo de la Alcaldía de Popayán. Hacemos un llamado a las veedurías ciudadanas y a los órganos de control para que investiguen a fondo las prioridades de gasto en ambas administraciones.
Señor José Luna y equipo de Proclama del Pacífico, dejamos absolutamente claro que desde esta mesa de redacción no tenemos nada en contra de ustedes a nivel personal; nuestro diferendo es estrictamente ético. Cuestionamos su hacer, no su ser, y en lo humano les deseamos genuinamente lo mejor. Sin embargo, tanto en Popayán como en el resto del Cauca, es un secreto a voces cómo la clase política tradicional se ha enriquecido descaradamente a costa del esfuerzo y el trabajo honesto de los ciudadanos, y resulta inaceptable que, presuntamente, varios periodistas hayan hecho exactamente lo mismo bajo la sombra del poder. Eso se tiene que acabar. La verdadera equidad y el progreso de nuestra región deben ser siempre el producto del esfuerzo y el trabajo digno de cada individuo, y no el botín derivado de los privilegios transaccionales de unas minorías. Es imperativo poner fin a esa perversa costumbre de utilizar la majestad de este noble oficio periodístico como una herramienta de presión para sacar el mayor provecho económico de los gobernantes de turno.
Los caucanos extrañamos aquella época en la que su forma de hacer periodismo le servía verdaderamente a la región. Dios lo continúe bendiciendo
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Documentos revelan millonarios contratos de un medio local con la Gobernación mientras atacan sin pauta a la Alcaldía de Popayán. Lee nuestro análisis con pruebas, exige transparencia y déjanos tu opinión. ¡Sigue a @periodicovirtual.com!

